¿Se viene otra “migración forzada” de pobladores del oeste pampeano? Juanita de Ugalde, médica veterinaria y una de las más activas militantes por los ríos interprovinciales, advirtió que hay un alto nivel de salinidad en las napas que ya, directamente, no es ni apta para el consumo de las chivas, vacas y caballos.
La profesional sostuvo que podría obligar a irse a pobladores de la zona. Es decir, una segunda “diáspora atuelera y saladina”, al decir del poeta Edgar Morisoli.
La situación de creciente salinización es producida por el daño ambiental generado por los cortes de los ríos Salado y Atuel que han impedido la renovación de las napas.
“Los campos están abandonados, sin agua”, contó por las redes sociales. “Sitios por donde debería correr el Atuel o el Salado hoy son desiertos salinos. Es muy difícil seguir sin agua”, expresó.
“A los que me hablan de las maravillas de Mendoza les digo que ellos son ricos a costa de nuestra pobreza de nuestra enfermedad y de nuestro hambre. Basta de sanata: hay que recuperar el río Atuel. Para sobrevivir lo queremos. Se llama derecho”, agregó.
“En la charla con los productores no comentan que el agua ya ha dejado de ser apta para el consumo de los animales relatan su preocupación por la falta de agua en las napas agua salobre”, dijo. “Y yo me pregunto, ¿será que se viene el segundo éxodo? Ya no fuimos una vez cuando se cortó el Atuel. Los pobladores de la costa del salado están también con serios problemas de agua. No debemos dejar solos a los que sostienen la producción en zonas tan duras”, finalizó.


