En medio de la escalada de violencia narco en Rosario, anoche, la Policía de Investigaciones de Santa Fe detuvo al presunto asesino del playero de estación de servicio Bruno Bussanich, muerto el 10 de marzo en un brutal ataque en su lugar de trabajo. El presunto sicario es menor de edad: tiene 15 años. Así, se vuelve inimputable dado el Código Penal vigente. El presidente Javier Milei, de todas maneras, pidió pena grave. “El que la hace la paga”, escribió el mandatario.
En la misma línea se manifestó el vocero presidencial, Manuel Adorni. “Delito de adulto, pena de adulto”, escribió el funcionario y luego cerró con su característico “fin”. Su mensaje fue compartido por el titular del Ejecutivo, quien también reposteó a Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad.
Según pudo saber Infobae de fuentes del caso, las autoridades dieron con él en medio de un allanamiento realizado en el barrio Zona Cero. Al ser arrestado, confesó todo. Los procedimientos fueron ordenados por los fiscales Adrián Spelta y Patricio Saldutti, de la Unidad de Homicidios de Rosario.
La clave para llegar a él, confirmaron fuentes del caso, fue la recompensa de $10 millones que el Gobierno provincial de Maximiliano Pullaro para quien aporte datos que puedan llevar a su captura. También, aseguran fuentes judiciales, existió un trabajo de inteligencia. Al detenerlo, se descubrió que se había teñido el pelo para evadir a la Justicia, ya que su rostro quedó registrado en las cámaras de seguridad de la estación de servicio Puma, ubicada en las calles Mendoza y Rojas, al momento del ataque.
El 10 de marzo por la madrugada, el adolescente descendió de un vehículo Fiat Duna y sin mediar palabra abrió fuego contra Bussanich, de 25 años. El joven asesinado -en pareja con una mujer madre de un hijo- estaba de turno ese sábado en los surtidores de la estación. Pese a que contaba con empleo, según su usuario de LinkedIn, estaba en búsqueda de un trabajo más acorde a sus expectativas: como técnico de mantenimiento, técnico electromecánico, oficial técnico o analista de calidad. Era hincha de Rosario Central.
En el lugar del hecho, se encontró una nota con amenazas al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y su ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni. “Esta guerra no es por el territorio, es contra Pullaro y Cococcioni”, comienza diciendo el mensaje del crimen organizado y continúa: “Así como nosotros llegamos a 300 muertos, estando unidos vamos a matar a más inocentes por año”.
El homicidio no fue el único que se registró esa semana. Los primeros días de marzo fueron los más sangrientos en Rosario en lo que va del año, con los homicidios de dos colectiveros y un taxista.
Sin embargo, los amedrentamientos continúan en la ciudad, considerada la capital del narcotráfico en el país. Horas antes del crimen del playero, apareció un cartel en la Autopista y Circunvalación con más amedrentamientos contra la gestión provincial, si bien el objetivo también fueron el gobernador y su ministro, el mensaje advertía que correría más sangre en Rosario. “Pullaro y Cococcioni se metieron con nuestros familiares. Va haber muerte a inocentes. Taxistas, colectiveros, basureros y comerciantes”, anunciaba el mensaje.
En este contexto, el Gobierno nacional dispuso el despliegue de las fuerzas federales en el distrito santafesino para poder combatir al crimen organizado, operativo en el que fueron convocadas a participar las Fuerzas Armadas, pero solo colaborarán en cuestiones logísticas. De igual forma, el Ejecutivo impulsó un proyecto de ley para que los militares tengan más posibilidad de acción en cuestiones de seguridad interior.


