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Reeditarán el libro “Crónicas de Pichimiricó”, de Evar Amieva, pionero del FEP

13 de diciembre de 2018
Reeditarán el libro “Crónicas de Pichimiricó”, de Evar Amieva, pionero del FEP

La Secretaría de Cultura del Gobierno de La Pampa anunció la reedición de uno de los libros “fundantes” del Fondo Editorial Pampeano, luego de su creación como sello provincial en la década del ’80. Se trata de “Crónicas de Pichimiricó”, de Evar “Chino” Amieva, que se encontraba agotado desde hacía varios años.

«Mi papá estaría muy feliz de que su obra siga viva, especialmente si llega a la juventud”, dijo como primera reflexión, su hijo Mariano, al momento de firmar el contrato de reedición de la obra.

Entre las respuestas, junto a Pablo Martín, nieto del “Chino” Amieva, Mariano reconoció que existe cierta demanda del libro como texto de referencia para algunas asignaturas que justifica esta reedición.

“Durante mi adolescencia y también en épocas de la niñez de sus nietos, el ‘Chino’ solía contarnos diferentes versiones de los relatos que luego recopilaría (o no) en las Crónicas, generalmente intercalados con anécdotas de su vida en La Pampa o historias de la familia en San Luis. No podríamos aventurar opinión sobre qué tan verídicas eran, pero ciertamente son parte de la tradición que nos legó y que esperamos poder transmitir hacia adelante”, destacó su hijo Mariano.

Y agregó: “Esos momentos de cuentos compartidos, no frente al fogón, pero sí después de la rigurosa siesta, eran para toda la familia pura diversión y picardía. Sé que para él eran una forma más de educar a sus nietos ‘para que conozcan el manantial de su sangre’ (tal como lo escribió en el ejemplar que le dejó a su nieto Pablo). Imagino que esto puede extenderse a todos los que nos criamos en esta parte del mundo, sea en Pichimiricó o en cualquier otro lugar”.





Según su hijo y su nieto, para el “Chino” Amieva, “La Pampa, la real y la mítica, fueron de significancia primordial, tanto en la construcción de su obra como también de su propia identidad. Allí experimentó de primera mano la cultura del inmigrante y el proceso de criollización, por el que nuestra propia familia habría pasado más de un siglo antes”.

“Por otra parte, allí encontró los ecos recientes de nuestras raíces americanas, en las voces en mapudungún que pueblan el monte. En sus escritos y conferencias, el ‘Chino’ muestra la cultura americana como una mezcla siempre emergente de estos componentes: lo nativo, lo foráneo y lo criollo. Ignorar cualquiera de estas vertientes es, en definitiva, negarnos a nosotros mismos; esa comprensión del ser americano sigue siendo -lamentablemente- un aprendizaje necesario en la actualidad, y creo que él la maduró a partir de sus vivencias pampeanas”, dijo su hijo.

Mariano, por su trabajo en Buenos Aires, recordó que no compartió demasiado tiempo con el “Chino” en La Pampa. “Salvo algunos viajes esporádicos a Santa Rosa o a General Acha, o a los campos de la familia en Conhello o Luan Toro. Allí siempre aprovechaba para inculcarnos su amor por la naturaleza y las cosas sencillas: el bosque de caldén, la lluvia que renueva la vida, el mate amargo y caliente para enfrentar el frío a la salida del sol, esos atardeceres impresionantes que regala la llanura después de una tormenta de polvo…”, rememoró. Y añadió que su familia se mudó en 1915 a Victorica, donde el padre del “Chino”, Horacio, era el director de la escuela, uno de tantos maestros puntanos que se radicaron en el entonces territorio nacional. “El ‘Chino’ pasó su infancia en Larroudé, y vivió en General Pico y Santa Rosa.

También recordó que el “Chino” y su esposa Toña vivían en El Trapiche, un paraje de San Luis. “Él decía que ‘invernaba’ en Buenos Aires, dado que el clima sanluiseño puede ser bravo en invierno”, aseguró su hijo y destacó que entre los varios escritores pampeanos con los que intercambiaba correspondencia o se visitaban mutuamente, recuerda especialmente al poeta Edgar Morisoli, a Olga Orozco, al historiador Hugo Chumbita y también a Samuel Tarnopolsky.

“Crónicas de Pichimiricó” fue editado en 1987 por el Fondo Editorial Pampeano. Antes, solamente, se habían publicado por ese sello dos libros: “Folklore y Música Popular” de Rubén Evangelista y “El monte del diablo y otros cuentos”, de Marcelo Hopff.

 






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