Los herederos de Juan Manuel de Rosas se presentaron ante la Justicia para exigir que el sable corvo del general José de San Martín continúe exhibido en el Museo Histórico Nacional (MHN). La acción judicial busca impedir su traslado al Regimiento de Granaderos a Caballo, dispuesto por el Gobierno nacional mediante decreto. En ese contexto, renunció la directora del MHN.
Mercedes Terrero, María Rosa Terrero, Sebastián Terrero, Candelaria Domínguez Cossio y Malena Terrero, descendientes de Juan Nepomuceno José Miguel Buenaventura Terrero y Villarino -herederos del sable- solicitaron una medida cautelar para frenar cualquier movimiento de la pieza histórica.
En la presentación, pidieron “la prohibición de traslado del sable referido, ordenando la inmediata suspensión de cualquier acto tendiente a trasladar el sable corvo del General José de San Martín del Museo Histórico Nacional, con sede en la calle Defensa 1600, Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.
“Cualquier modificación respecto del destino del sable corvo -dijeron los herederos- alteraría de manera directa el patrimonio histórico y cultural de la Nación y violaría la condición impuesta en la donación, oportunamente aceptada por el Estado”.
El decreto del Gobierno
El Gobierno nacional oficializó este martes el traslado del sable corvo mediante el Decreto 81/2026, publicado en el Boletín Oficial. La norma ordena que la pieza deje el MHN y sea reubicada en el edificio militar del Regimiento de Granaderos a Caballo.
Según el texto, la decisión apunta a “asegurar su adecuada guarda, conservación y custodia permanente”. El decreto lleva las firmas del presidente Javier Milei y del jefe del Ejército, Carlos Alberto Presti.
En los considerandos, se subraya que la espada del Libertador “integra el patrimonio histórico de la Nación” y “constituye uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia”.
El legado y la donación
En su escrito judicial, los herederos recordaron que San Martín legó su sable a Juan Manuel de Rosas en reconocimiento a la defensa de la soberanía nacional luego de la batalla de la Vuelta de Obligado.
Rosas llevó el sable a su exilio en Inglaterra y lo conservó en un cofre junto a la transcripción de la cláusula de donación: “A mi primer amigo Juan Nepumoceno Terrero se entregará la espada que me dejó el Excelentísimo Señor Capitán General don José de San Martín y que lo acompañó en toda la guerra de la Independencia”.
A la muerte de Nepomuceno, el sable quedó en manos de Máximo Terrero, hijo mayor del matrimonio y esposo de Manuela Rosas, quienes lo donaron a la Nación en noviembre de 1896, al aceptar el pedido del fundador del MHN, Adolfo Carranza, y expresar su voluntad de que la espada quedara depositada en esa institución.
En 1967, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, el sable fue dado en custodia al Regimiento de Granaderos. En 2015, fue restituido al MHN por decreto de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
La renuncia en el MHN
Luego de conocerse el decreto presidencial, la directora del MHN, María Inés Rodríguez Aguilar, presentó su renuncia indeclinable por desacuerdo con el traslado del sable.
Rodríguez Aguilar había asumido en julio de 2025, luego del desplazamiento del historiador Gabriel Di Meglio, quien dejó el cargo en medio de reclamos por la falta de presupuesto. Según trascendió, Di Meglio había rechazado el uso del sable corvo para un acto político.
En declaraciones al diario Clarín, la ahora exdirectora afirmó que el traslado responde a “una interpretación muy original” del proceso de donación. “Este conflicto no es nuevo en la Nación; ocurrió en 1844 cuando San Martín se lo dona a Rosas y luego cuando interviene Sarmiento. Forma parte de los sectarismos extremos de la sociedad”, señaló.
Rodríguez Aguilar también se había desempeñado como directora nacional de Museos antes de asumir la conducción del MHN, ubicado en el Parque Lezama.


