El Gobierno nacional celebró en las últimas horas la caída de una reunión de gobernadores que iba a realizarse este miércoles en Buenos Aires, a una semana de la votación en el Senado del proyecto de reforma laboral.
Si bien la sede y el horario estaban definidos, la confirmación de asistencia nunca se consolidó y la concreción del encuentro quedó atada a una presencia considerada “aceptable” por los impulsores de la cumbre.
La preocupación central de los mandatarios provinciales está en el capítulo fiscal del proyecto, en particular en los artículos 190 y 191, que reducen alícuotas de impuestos, como Ganancias para grandes empresas, y afectarían la masa de recursos coparticipables que reciben las provincias. Según estimaciones, la merma rondaría $1 billón.
Desde Casa Rosada sostienen que la rebaja de Ganancias tendría un costo fiscal equivalente al 0,65% del PBI, distribuido en un 0,5% para Nación y 0,15% para las provincias. También argumentan que el impacto se compensaría con un aumento de la actividad y la formalización de 400 mil trabajadores.
En este contexto, varios gobernadores dejaron trascender que podrían acompañar la reforma laboral en la votación en general, pero rechazar el capítulo fiscal en la votación en particular, una dinámica similar a la que se registró durante el tratamiento del Presupuesto 2026.
El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, confirmó este martes, luego de su visita a Casa Rosada, que el encuentro estaba en evaluación. “Mañana está prevista una reunión, pero no sabemos si es por Zoom. Nunca estuvo confirmada, estamos viendo si la hacemos o no”, afirmó. Con el paso de las horas, no hubo ratificación del encuentro.
Los sectores más confrontativos no lograron el acompañamiento de gobernadores peronistas y de partidos provinciales que sostienen diálogo con el Gobierno nacional y priorizan continuar negociando con los funcionarios antes que avanzar en una señal política de choque.
Entre los mandatarios que promovían la reunión figuraban Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Ricardo Quintela (La Rioja) y Ziliotto. También podía sumarse el santiagueño Elías Suárez.
En cambio, las principales dudas se concentraban en los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Martín Llaryora (Córdoba), Carlos Sadir (Jujuy), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Gustavo Sáenz (Salta), quienes expresaron reparos sobre el texto, pero apuestan a seguir las conversaciones con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro del Interior, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
En paralelo, desde la Casa Rosada dejaron trascender que Caputo no está dispuesto a ceder en el capítulo fiscal. No habría compensaciones adicionales para las provincias, incluso si esos artículos terminan rechazados en la votación en particular.
Durante 2025, los 24 gobernadores realizaron reuniones en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), que derivaron en dos proyectos que incomodaron al oficialismo. Uno proponía un sistema automático de distribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), con el objetivo de limitar la discrecionalidad del Gobierno nacional. El otro buscaba hacer coparticipable el impuesto a los combustibles, como vía para recuperar recursos perdidos. El primero fue aprobado y luego vetado, mientras que el segundo no llegó a tratarse en el Congreso.


