Cada 15 de febrero se conmemora el Día Internacional contra el Cáncer Infantil, una jornada destinada a concientizar sobre el impacto de esta enfermedad en niñas, niños y adolescentes, y a destacar la importancia de la detección temprana y el diagnóstico oportuno.
En La Pampa, la jefa del Servicio de Oncopediatría del complejo hospitalario Favaloro-Molas, María Laura Fontanes, sostuvo que el cáncer infantil “no solo impacta en la salud del paciente, sino también en la vida de sus familias”, y remarcó que el abordaje rápido e integral mejora los resultados.
Fontanes explicó que la enfermedad aparece cuando las células del cuerpo, que normalmente crecen y mueren siguiendo un orden natural, dejan de hacerlo de manera controlada. “En lugar de cumplir su ciclo normal, comienzan a multiplicarse de forma desmedida y desordenada, formando lo que conocemos como un tumor maligno”, señaló.
Indicó que, en niñas y niños, estos tumores pueden originarse en distintos tejidos u órganos, incluso en células que se desarrollan desde etapas muy tempranas de la vida.
Detección precoz: señales de alerta
La médica subrayó que la detección precoz es decisiva para aumentar las posibilidades de cura, aunque advirtió que los síntomas iniciales suelen ser inespecíficos y similares a los de otras enfermedades pediátricas, lo que puede retrasar la consulta.
En ese sentido, enumeró señales que deben llamar la atención, como fiebre persistente por más de siete días sin causa aparente, aparición de hematomas en zonas poco habituales, sangrados espontáneos, sudoración nocturna excesiva, pérdida de peso en poco tiempo, cansancio permanente, masas palpables en abdomen u otras regiones y ganglios aumentados de tamaño que persisten más de 15 días.
También mencionó dolores óseos que no ceden con analgésicos comunes, fracturas ante traumatismos mínimos, cefaleas intensas acompañadas de vómitos y fotofobia, y alteraciones neurológicas como cambios en la marcha o dificultad para coordinar movimientos.
“Estos síntomas no siempre significan cáncer, pero su persistencia o características particulares deben motivar una consulta inmediata con el pediatra. La clave está en no subestimar los signos y actuar con rapidez”, afirmó.
Casos en La Pampa y tumores más frecuentes
María Laura Fontanes detalló que el Servicio de Oncopediatría del complejo hospitalario Favaloro-Molas diagnostica un promedio de entre 15 y 20 casos nuevos por año, que incluyen pacientes desde un mes de vida hasta los 15 años.
Precisó que en 2024 se registraron 18 casos, mientras que en 2025 fueron 10, una variabilidad que, según indicó, se mantiene dentro de un promedio estable.
En cuanto a los tipos más frecuentes, mencionó las leucemias, seguidas por los tumores del sistema nervioso central y los linfomas. Además, señaló que a nivel mundial también son habituales el neuroblastoma y el tumor de Wilms.
La especialista remarcó que entre el 60% y el 70% de estos cánceres son curables cuando se diagnostican y tratan a tiempo. Como ejemplo, sostuvo que alrededor del 80% de las leucemias infantiles logran la curación.
Un abordaje integral con equipos interdisciplinarios
Por último, Fontanes destacó el trabajo conjunto que se realiza en la provincia y sostuvo que detrás de cada diagnóstico existe un equipo que acompaña a los pacientes y a sus familias.
Detalló que en el Servicio la acompañan Rosario Jiménez del Toro en soporte clínico oncológico y Agustín González Correa, oncólogo del Hospital Garrahan, quien colabora a través de telemedicina. Además, mencionó la participación de enfermería, servicio social, psicología, infectología, nutrición, cuidados paliativos y terapias complementarias.
La médica también valoró el rol del apoyo quirúrgico para procedimientos como la colocación de catéteres, y el acompañamiento de pediatras generales.
“Nada de todo esto sería posible sin un Estado eficiente que prioriza la salud y fortalece los servicios en La Pampa”, finalizó.


