La fábrica de heladeras Neba, ubicada en la provincia de Catamarca, cerró sus puertas y dejó sin empleo a los 56 trabajadores.
El establecimiento ya había realizado un fuerte ajuste en las últimas semanas: hace un mes la empresa despidió un tercio del personal, con 34 cesantías, y cuatro meses atrás se habían concretado otras 15 desvinculaciones.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Tucumán, a cargo de la filial Catamarca, Gabriel Gámez, confirmó el cierre definitivo de la planta y cuestionó con dureza la política industrial del Gobierno nacional.
En declaraciones a Radio El Esquiú, el dirigente sostuvo que la situación forma parte de “un industricidio que está produciendo el Ejecutivo nacional, con el cierre de fábricas y la apertura de importación indiscriminada”.
Gámez vinculó el cierre de Neba y las suspensiones en la firma Longvie con la caída de la demanda y la falta de competitividad frente a productos importados. Sobre este último caso, precisó que la empresa acordó suspensiones por 90 días con el pago del 70% de los salarios, ante la merma en las ventas.
El cierre de la planta representa un nuevo golpe para la industria local y profundiza la preocupación por el impacto de la apertura de importaciones y la retracción del consumo en las economías del interior del país.


