El Gobierno de La Pampa publicó en las últimas horas un decreto de rescisión de un contrato con la empresa constructora Riva para la ejecución de obras complementarias en el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro. La decisión generó asombro, pero en el Gobierno -al ser consultados por Diario Textual– minimizaron los efectos sobre el Favaloro: esas obras, finalmente, fueron terminadas hace unos dos años por personal del Fideicomiso Pampeano de Logística Hospitalaria, que se creó para hacer la logística del centro de salud.
En rigor, el Estado decidió en su momento rescindir con Riva -una de las principales constructoras del país- por tardanzas en la puesta en marcha de equipamiento del centro de salud más importante de la región. “Faltaban trabajos menores, que luego fueron concluidos por personal del fideicomiso hace unos dos años. Ahora salió el decreto (con la rescisión), pero el hospital está operativo al 100 por ciento”, contaron los informantes. En el decreto, se establece que, eventualmente, podrían iniciarle juicio a la constructora.
De todas maneras, la decisión puede tener efecto a futuro sobre Rivas: es un mal antecedente si, eventualmente, pretende participar de otra licitación en La Pampa.
La decisión se tomó al amparo del artículo 107 de la Ley Provincial 38 de Obras Públicas, que habilita a la administración a rescindir un contrato cuando el contratista incumple las obligaciones pactadas o cuando los trabajos avanzan con una lentitud que impide cumplir con los plazos previstos.
La normativa establece que el Estado puede disponer la rescisión cuando el contratista contraviene las condiciones estipuladas, incurre en culpa, negligencia grave o fraude, o cuando el ritmo de ejecución de la obra no se corresponde con el cronograma aprobado y, a juicio de la administración, no puede finalizarse en el tiempo establecido.
La construcción del hospital había sido licitada originalmente en 2013, durante la gestión del entonces gobernador Oscar Mario Jorge, y adjudicada en febrero de 2014 a una unión transitoria de empresas integrada por Eleprint, Tecma e Iaco, con un plazo de ejecución de 700 días corridos. La obra debía finalizar en 2015, pero el contrato con esa UTE fue rescindido por incumplimiento cuando el avance alcanzaba el 47 %.
Posteriormente, en 2017, el entonces gobernador Carlos Verna convocó a una nueva licitación que fue ganada por la empresa Riva, que finalmente concluyó la obra civil. En el medio, pidió y logró una ampliación de los plazos.
Sin embargo, con posterioridad surgieron dificultades vinculadas a la instalación del equipamiento médico previsto para el establecimiento sanitario. Según explicó el Ministerio de Salud provincial, resultó imposible contar oportunamente con parte del equipamiento definido para el hospital porque no fue adjudicado en los tiempos requeridos por la obra, lo que impidió disponer de los proyectos de instalación correspondientes.
Una parte importante de ese equipamiento fue financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo. Los procesos de licitación pública nacional se tramitan a través del Ministerio de Salud de la Nación, que se comprometió a entregar a la Provincia un resonador, un angiógrafo y un sistema de alta productividad compuesto por un ecógrafo con TEE, un mamógrafo, un equipo de rayos X fijo, un equipo de rayos X rodante, un seriógrafo telecomandado y diversos periféricos y software.
La cartera sanitaria nacional estableció requerimientos específicos para la instalación de esos equipos, lo que obligó a introducir modificaciones en el diseño arquitectónico original del hospital. Por ese motivo, se planteó la necesidad de ejecutar obras complementarias de adecuación para permitir la correcta instalación de equipamiento médico como resonador, cineangiógrafo, tomógrafo, seriógrafo telecomandado, rayos X fijo, autoclaves a vapor y esterilizadores por óxido de etileno, entre otros.
Debido a que el plazo de ejecución de la obra original ya se encontraba vencido, esas tareas debían concretarse mediante una nueva contratación. En ese marco se convocó una contratación para realizar intervenciones en las salas de resonador, tomógrafo y rayos X fijo, además de trabajos en los sistemas de gases médicos, el área de esterilización, la cocina general, la cocina bar, el tablero general de baja tensión y la sala de máquinas. Ese contrato se lo quedó Riva. Avanzó con los nuevos trabajos, pero luego tuvo demoras para poner a punto al equipamiento. Así, el Estado le rescindió el contrato y concluyó los trabajos con personal del fideicomiso.


