La histórica marca de zapatillas John Foos, un emblema del calzado urbano fundado en la década de 1980, decidió finalizar la producción en su planta de la localidad de Beccar, en el partido de San Isidro, para volcarse de lleno a un modelo de negocios basado exclusivamente en la importación de productos terminados desde China. En 2019 la empresa intentó radicarse en La Pampa, pero finalmente su desembarco no prosperó.
El desmantelamiento de la fábrica, ubicada en la calle Neyer al 700, no fue un evento aislado sino parte de un proceso gradual que se aceleró de forma drástica en el último año. Con este marco, la dotación de personal sufrió un recorte masivo: de los casi 400 trabajadores que integraban la nómina en 2023, hoy sólo permanecen unos 50 empleados.
El cese de actividades productivas fue comunicado de manera interna a los operarios, quienes confirmaron que la fecha límite para la operatividad de las máquinas es el final de abril.
La transición hacia el mercado asiático comenzó hace tiempo con el ingreso de contenedores que traían partes de calzado para ser ensambladas localmente, hasta llegar al esquema actual donde el producto llega totalmente terminado.
Una vez cerrada el área de producción, la firma, que operaría bajo la razón social Flingday S.A., solo conservaría una estructura mínima destinada a tareas administrativas y de comercialización.
La salida de los últimos trabajadores está marcada por un clima de tensión y denuncias de precariedad en las negociaciones. Los empleados revelaron que la dirección de la empresa, encabezada por su fundador Miguel Fosati, está ofreciendo acuerdos de desvinculación con montos que oscilan entre el 60% y el 70% de la indemnización según la ley, en algunos casos incluyen pagos en cuotas.
Los trabajadores denuncian maniobras de presión por parte de la firma, la cual habría advertido sobre la inminente presentación de un concurso de acreedores. Según interpretan los operarios, esta advertencia funciona como un factor de coacción para que firmen arreglos desfavorables ante el temor de quedar atrapados en un largo proceso judicial para cobrar sus haberes.
En 2019 la empresa hizo un intento de radicación en La Pampa. En aquel entonces su propietario, Miguel Fosati, manifestó a las autoridades provinciales sus intenciones de abrir una planta fabril en Santa Rosa, utilizando como mano de obra los exoperarios y exoperarias de Alpargatas, la textil que cerró en 2018 y echó a todo el personal. Incluso la firma tomó una prueba de aptitud técnica a los extrabajadores y extrabajadoras y se esperaba una definición rápida, pero la crisis económica y la caída del consumo durante el Gobierno de Mauricio Macri frenaron el proyecto.

