El Consejo Federal de Defensores y Asesores Generales de la República Argentina manifestó su “profunda preocupación” ante la situación que atraviesa el servicio de Defensorías Civiles en la Provincia de La Pampa, a raíz de las condiciones estructurales que afectan su adecuado funcionamiento. En el documento, respaldó la declaración de emergencia resuelta por el defensor general Martín Saravia y consideró “imprescindible” que se adopten “medidas urgentes” para revertir la situación que afecta a usuarios de alta vulnerabilidad y, en consecuencia, el adecuado funcionamiento del servicio público.
En noviembre, Saravia decretó la emergencia por la insuficiencia de recursos humanos y materiales, la sobrecarga de trabajo, las limitaciones edilicias y la falta de herramientas técnicas adecuadas.
“Como razonable consecuencia de ello, cabe considerar especialmente el impacto que estas condiciones generan en la atención de las personas en situación de vulnerabilidad, quienes encuentran en la Defensa Pública un canal esencial para el acceso efectivo a la justicia”, resaltó el consejo. “La Defensa Pública constituye un pilar fundamental del Estado de Derecho, y su debilitamiento no solo afecta a quienes requieren de su asistencia, sino que también incide en el adecuado funcionamiento del sistema de justicia en su conjunto. En este contexto, el Consejo Federal considera imprescindible que se adopten las medidas necesarias para revertir la situación señalada, a fin de garantizar condiciones adecuadas para el ejercicio de la defensa pública y la protección de los derechos de los sectores más vulnerables”, agregó.
En emergencia
En noviembre de 2025, las defensorías generales de la provincia fueron declaradas en emergencia con un diagnóstico lapidario: el sistema está colapsado y ya no puede garantizar el derecho básico de acceso a la Justicia, especialmente para las personas en situación de vulnerabilidad.
Saravia acompañó la resolución con un extenso documento en el que detalló, con crudeza, el deterioro histórico del sistema. Describió un panorama crítico que compromete la salud del personal, el funcionamiento interno y, sobre todo, los derechos de la población más vulnerable.
Saravia explicó que las defensorías civiles enfrentan un volumen creciente de casos vinculados a violencia de género, niñez, salud mental, adultos mayores, discapacidad, cuotas alimentarias y cuidados parentales. Sin embargo, esa demanda debe ser atendida por una cantidad irrisoria de personal. “La escasa cantidad de defensorías y el reducido personal asignado provocan la imposibilidad de tramitar el volumen de la demanda social”, resaltó.
A esto se suma un fenómeno grave: la migración de trabajadores calificados hacia juzgados y cámaras, donde sí reciben bonificaciones y mejores condiciones laborales. Según dijo Saravia, la Defensa Pública queda así en una posición de desigualdad interna que “debilita al sistema y profundiza las asimetrías”.
Un sistema informático del Siglo XX
Otro punto crítico es el atraso tecnológico. “La Defensa Pública Civil es el único organismo del Poder Judicial que trabaja sin un sistema informático integrado, a dos décadas del Siglo XXI”, dijo. Actualmente conviven tres sistemas desconectados (SIGE, Lex Doctor y un desarrollo precario de la OOJ), lo que genera “datos falsos o defectuosos” y “falta de confianza”, además de impedir estrategias de trabajo conjunto.
Edificios colapsados, falta de espacio y riesgos para la salud
Las condiciones de trabajo describen un deterioro profundo: oficinas sin ventanas ni ventilación, espacios originalmente pensados como depósitos usados como áreas de atención al público, solo dos baños para 24 personas, falta de accesibilidad y ausencia de mobiliario y computadoras en algunas sedes. Auditorías realizadas en 2013, 2018 y 2021 ya habían advertido un alto nivel de estrés laboral, riesgo de síndrome de burnout y un impacto creciente en la salud mental del personal.
“Las condiciones en que se lleva adelante la tarea presentan un progresivo desmejoramiento general”, recordó Saravia citando los informes previos.


