El industricidio no para: la filial argentina de la multinacional estadounidense Cabot Corporation cerró su planta industrial de Campana y volvió a encender las alarmas sobre la situación crítica que atraviesa toda la cadena industrial vinculada a la producción de neumáticos en la Argentina.
La empresa, dedicada a la producción de negro de humo -un insumo esencial para la fabricación de cubiertas y productos de caucho- confirmó en las últimas horas que ya inició el desmantelamiento de su histórica fábrica, inaugurada en 1962 y considerada durante décadas una pieza clave del entramado industrial nacional.
El cierre deja sin trabajo a alrededor de 150 empleados, además de impactar sobre contratistas, proveedores y servicios vinculados a la actividad, según informaron fuentes sindicales.
La medida se produce apenas a escasos tres meses del cierre definitivo de Fate, ocurrido el 18 de febrero de este año, en un contexto atravesado por la caída de la producción nacional de neumáticos, el aumento de las importaciones y la fuerte retracción del mercado interno.
La planta de Cabot Argentina en Campana fue la primera instalación que la multinacional estadounidense abrió en América latina. A lo largo de más de seis décadas llegó a producir cerca de 85.000 toneladas anuales de negro de humo, abasteciendo a fabricantes de neumáticos, autopartistas y empresas del sector del caucho y plástico.


