Por Norberto Asquini
La media sanción en la Cámara de Diputados al proyecto que elimina el beneficio de zona fría para La Pampa dejó mucho más que un debate tarifario. Marcó, en realidad, el rumbo que comenzará a tomar la discusión política hacia 2027 y expuso que la campaña provincial difícilmente pueda aislarse del temblor que provoca la agenda nacional.
La provincia aparece ante un escenario en el que la política local ya no podrá levantar murallas para evitar el efecto contagio del debate nacional. Sobre todo porque el ajuste cruel y grosero impulsado por Javier Milei y su modelo libertario derrama sobre cada rincón de la Argentina, hasta el pueblo más chicos, con consecuencias concretas. La Pampa no será una excepción.
La discusión por la zona fría operó como una suerte de ensayo general. Encendió una señal que anticipa por dónde pasará el verdadero debate electoral: no se discutirá solamente nombres o alianzas, sino qué modelo de provincia se pretende sostener y hasta qué punto se está dispuesto a trasladar a suelo pampeano el proyecto libertario.
El peronismo buscará plantar la férrea defensa de los intereses pampeanos y presentar la discusión como una resistencia frente al ajuste que golpea los bolsillos. El Partido Justicialista intentará exhibirse como un dique de contención frente a una avanzada nacional que amenaza con encarecer servicios esenciales y redefinir áreas sensibles como salud, educación y seguridad. ¿Qué pasaría si en La Pampa, donde la crisis siempre es amortiguada por la presencia del Estado, se le sacara esa red de contención?
La celebración del diputado libertario Adrián Ravier tras la media sanción dejó expuesta esa lógica. El respaldo de los haters a esa decisión, del antiperonismo más rancio, minimizando el impacto de quitarle a La Pampa el beneficio de zona fría, mostró que el ajuste no aparece como un daño colateral sino como parte de una concepción ideológica que baja con toda su furia. Pobres pero sin peronismo, parece ser la lógica imperante.
El libertario Ravier se puede dar el lujo de decir cualquier cosa sin consecuencias: los libertarios no cargan con responsabilidades institucionales en la provincia. No gobiernan municipios, no tienen peso legislativo local y eso les permite hacer campaña sin asumir costos de gestión.
En ese tablero, el PRO de Martín Ardohain empieza a mostrar una contradicción evidente. Para algunos es incómodo, otros tratan de hacerse los desentendidos. Aunque intente ensayar cierta autonomía, en sintonía con los movimientos nacionales de Mauricio Macri, la realidad política empuja al Pro pampeano a convertirse en furgón de cola del proyecto libertario.
La contradicción ya quedó a la vista. Mientras desde La Pampa se reclama alivio para las pymes o se cuestiona la presión tributaria provincial, en el Congreso se acompañan iniciativas que terminan encareciendo costos estructurales para los comercios como el gas natural. El discurso local choca de frente contra las decisiones nacionales. La contradicción andante del macrismo.
El radicalismo, mientras tanto, enfrenta una definición estratégica de fondo. La postura que adopte el senador Daniel Kroneberger cuando se trate la ley será observada con lupa. Aunque su voto no resulte decisivo para el resultado parlamentario, tendrá una enorme carga simbólica.
La Unión Cívica Radical sí tiene responsabilidades de gestión. Administra municipios, tiene representación legislativa y no puede moverse con la misma liviandad que quienes todavía no administran poder.
El planteo del intendente de General Acha, Abel Sabarots, sobre la dificultad de construir un frente con los libertarios dejó en evidencia esas tensiones. Del otro lado, el diputado provincial Hipólito Altolaguirre imagina un esquema de listas separadas dentro de una alianza mayor, para dividir estas cuestiones, una arquitectura electoral compleja y difícil de sostener al momento de gobernar.
La discusión, entonces, ya empezó. La zona fría apenas abrió una grieta por donde se filtró el verdadero debate que dominará 2027.
La campaña pampeana quedará contaminada por la agenda nacional porque, en definitiva, lo que estará en discusión será si la provincia sostiene la continuidad de un modelo estatal que hoy resiste el avance libertario o si comienza a absorber ese proyecto que promete transformar de raíz a La Pampa tal como se la conoce, con todas las miserias imaginables.

