Los dos boqueteros de nacionalidad chilena detenidos el domingo último luego de intentar robar la joyería Raúl Bustos, de Santa Rosa, fueron sometidos a una audiencia de formalización este lunes en el Centro Judicial: los acusaron de tentativa de robo agravado y les dictaron prisión preventiva de 60 días hasta que terminen las pericias que lleva a cabo la Fiscalía. Paralelamente, pudo saber Diario Textual, abrieron este mediodía los dos bolsos y las dos mochilas que les secuestraron, pero no encontraron dinero, ni joyas ni relojes. Pero tenían dos amoladoras, 11 discos de corte, una masa, cortafierros, un inhibidor de señales, la vestimenta que usaron en el atraco y otras herramientas.
Los sospechosos fueron arrestados en un operativo policial desplegado en la terminal de ómnibus de la capital provincia, en momentos en que se intentaban fugar en un colectivo hacia la ciudad de Buenos Aires.
Ambos están acusados de intentar ingresar, a través de un boquete, al local comercial ubicado en calle Gil al 200, pleno centro santarroseño.
La investigación permitió identificar y detener a los presuntos autores del intento de robo, quienes quedaron a disposición de la Justicia. Durante la audiencia de formalización, la Fiscalía les comunicó oficialmente la imputación y solicitará las medidas procesales correspondientes.
“Por el momento son estas dos personas las únicas detenidas. Uno está en la Brigada de Investigaciones y el otro en la Seccional Tercera. Estamos a la espera de la orden judicial para abrir los bolsos secuestrados”, dijo a Diario Textual una fuente vinculada a la investigación del hecho.
La investigación determinó que los delincuentes ingresaron durante la madrugada de este domingo a una propiedad lindera donde próximamente funcionará una cafetería.
Para acceder al lugar forzaron una ventana y, una vez en el interior, realizaron un boquete que les permitió entrar a la joyería.
En ese momento se activó el sistema de alarma del comercio y uniformados de la Policía de La Pampa acudieron rápidamente al lugar. Sin embargo, la inspección realizada desde el exterior no permitió detectar movimientos sospechosos ni signos visibles de ingreso forzado.
Por esa razón, los uniformados se retiraron sin advertir que los autores ya habían logrado ingresar al local.
La maniobra quedó al descubierto recién cerca del mediodía, cuando los propietarios llegaron al negocio y encontraron el agujero que comunicaba con el inmueble vecino.
Los investigadores concluyeron que los ladrones ingresaron por esa abertura y escaparon por el mismo lugar cuando se activó la alarma.

