Por Norberto G. Asquini
¿Qué es lo que está discutiendo el peronismo de La Pampa para las elecciones de 2027? ¿El modelo de provincia o el sucesor del gobernador Sergio Ziliotto? La pregunta es, por supuesto, retórica. En los últimos encuentros políticos del justicialismo santarroseño quedó ratificado que el modelo histórico de la La Pampa peronista está vigente y tiene el consenso mayoritario en el PJ.
En su momento, para diferenciarse, el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, pudo haber dicho que se necesitaba otro “modelo”, y desde la oposición siempre se menciona como lema de campaña que “el modelo está agotado”.
Pero el modelo de provincia del peronismo, el que permitió la permanencia del PJ en el gobierno desde Rubén Marín, pasando por Carlos Verna y actualmente encarnado en la gestión Ziliotto, es lo que se defenderá en 2027. ¿Por qué? El modelo pampeano de equilibrio fiscal y el Estado como motor de la economía contrastó, y contrasta, con el modelo libertario del ajuste y el achicamiento del Estado. La Provincia, y los municipios, se convirtieron en la actual recesión en refugio de los sectores golpeados.
A pesar de esa confrontación abierta, quien encabeza ese modelo, el gobernador Ziliotto, mantiene un alto nivel de aprobación a pesar de ocho años de gestión, del permanente bombardeo libertario a las cuentas provinciales y de ser un mandatario que no tiene reelección. Y este respaldo está basado en las políticas públicas de su gestión.
Este modelo provincial del peronismo además cuenta con el consenso de todas las líneas, desde la mayoritaria Plural hasta las demás corrientes internas, algo que quedó explícito cuando en el encuentro del Consejo de Unidades Básicas de Santa Rosa todas las líneas apoyaron al gobernador Ziliotto. Quedó aislado en este manifiesto el intendente santarroseño, que tampoco tiene línea propia y no quiso integrar el brazo partidario en la capital.
Los contados dirigentes que han utilizado la cuestión del modelo de provincia como línea discursiva quedaron atrapados finalmente en sus palabras. Cuando Di Nápoli, en mayo de 2024, no pudo competir en la interna para cargos partidarios, lanzó que buscaba “construir un modelo de provincia que lleve a La Pampa hacia un desarrollo que incluya a la mayoría de los pampeanos”.
Pero cuando dio su discurso ante el Concejo Deliberante en marzo de este año, terminó ratificando que tiene el mismo modelo: equilibrio de las cuentas públicas, el Estado como motor de la obra pública y el acompañamiento a los sectores más afectados, si bien gran parte de esa tarea hoy recae sobre la Provincia.
Ahora, cuando la oposición habla de “modelo agotado”, ¿cuál sería la alternativa? ¿Por cuál lo cambiaría? ¿El actual de los libertarios que impulsa el presidente Javier Milei? El diputado nacional Adrián Ravier presentó un libro sobre el “modelo” violeta basado en un municipio bonaerense. Flojo de papeles y contradictorio, busca “crear empleo” solo con bajar impuestos, cuando a nivel nacional su propio gobierno destruye el trabajo y el consumo.
Lo que sí parece inevitable es que de un lado estará el modelo peronista, y del otro, lo que se proponga como contraste tendrá, sí o sí, olor a violeta. Ese será el desafío y el dilema de la oposición, salvo para los libertarios decididos a defender una gestión basada en un modelo de desigualdad que impulsa la pobreza para los de abajo y el enriquecimiento de los de arriba.
En los próximos meses, el peronismo pampeano discutirá el nombre, o los nombres, de la sucesión del gobernador Ziliotto. Y lo hará en el marco de un modelo de provincia acordado por todos y que se defenderá en la campaña electoral. El que tratará de contrastar la oposición con su propio proyecto. Se podrán discutir políticas puntuales, pero todo parece reducirse finalmente a dos sectores: los que quieren un Estado que funcione y los que promueven un Estado desmantelado.


