El Gobierno nacional designó hoy a Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial, según confirmó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tras una reunión en la residencia de Olivos junto al presidente Javier Milei. El legislador que reside en La Pampa deja su cargo en el Congreso y asume Martín Matzkin en reemplazo.
Su designación es, por lo menos, controversial: Ravier no da entrevistas a medios pampeanos, a menos que sean cercanos.
Hay un dato central: Ravier llegó al cargo porque, a partir de escribir libros juntos, es amigo personal del presidente. Eso lo ubica en una categoría que está por encima de cualquier disputa interna entre el sector de Karina Milei y el de Santiago Caputo.
Martín Matzkin -funcionario de Seguridad nacional- deberá ocupar el lugar que deja Ravier como diputado nacional.
“Todos los éxitos en esta nueva etapa Adrián querido. Gran desafío por delante: serás la voz de quién está haciendo grande a la Argentina nuevamente”, sostuvo Adorni, por X.
Horas antes, Ravier había defendido a Adorni, involucrado en una investigación por presunto enriquecimiento ilícito: había dicho que la controversia generada en torno a su declaración jurada termina por opacar el “milagro económico” que, a su juicio, impulsa el Gobierno nacional.
Ravier, de 48 años, es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y desarrolló una extensa trayectoria académica como docente en distintas universidades, entre ellas la UBA, ESEADE, UCES, la Universidad del Salvador y la Universidad Católica Argentina. Actualmente dicta clases de Macroeconomía en la UCEMA y de Fundamentos de Economía en la Universidad Nacional de La Pampa.
En el plano político, fue electo diputado nacional en 2025, al encabezar una alianza entre La Libertad Avanza y el PRO en La Pampa, donde además preside el partido oficialista.
El economista mantiene una estrecha relación con Javier Milei, con quien compartió actividades académicas y editoriales, entre ellas la presentación del libro La batalla por la macroeconomía: el debate abierto entre Keynes, Friedman, Lucas y Hayek.
La designación marca una nueva etapa en la estrategia comunicacional del Gobierno, con la incorporación de una figura cercana al Presidente y de perfil técnico para ocupar uno de los cargos de mayor exposición pública de la administración nacional.

