Esteban Bullrich comunicó este jueves su renuncia irrevocable al PRO, el partido que ayudó a fundar hace más de dos décadas. En una extensa carta dirigida a Mauricio Macri, el actual titular del partido, el exsenador nacional y exministro de Educación explicó que tomó la decisión por diferencias de carácter ético y político con el rumbo adoptado por la fuerza y ubicó en el centro de sus cuestionamientos la actitud del espacio frente a la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
“No es fácil escribir estas líneas. Una parte importante de mi vida está unida a la historia del PRO”, sostuvo Bullrich al comienzo de la nota enviada a Macri. El dirigente, alejado de la actividad política cotidiana desde que fue diagnosticado con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), recordó que participó de la construcción del partido sobre “la honestidad, la cercanía, la vocación de servicio y el respeto por las instituciones”.
Sin embargo, afirmó que en los últimos años dejó de sentirse representado por las decisiones adoptadas por la conducción partidaria. “Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen”, escribió. “No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos”, agregó.
La carta, de fuerte contenido personal y político, atribuye además a su enfermedad un cambio de perspectiva sobre la vida y la política. “Mi enfermedad me obligó a mirar la vida desde otro lugar. Me enseñó que el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia”, señaló.
El punto más duro del texto está vinculado al caso que involucra a Adorni. Bullrich sostuvo que la posición adoptada por el partido frente a esa situación terminó de convencerlo de abandonar el espacio. “La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia», afirmó. “Las organizaciones revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender”, dijo. “Cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo”, advirtió.
El exsenador evitó, sin embargo, cualquier ruptura personal con Macri. “Mantengo hacia vos un sincero reconocimiento por haber impulsado un espacio que cambió para siempre el mapa político argentino”, expresó. “Deseo sinceramente que el PRO pueda reencontrarse con el espíritu que inspiró su nacimiento”, finalizó.
La referencia a Adorni se produce en medio de la crisis política abierta por las investigaciones judiciales y administrativas sobre el jefe de Gabinete. El funcionario enfrenta denuncias por presunto enriquecimiento ilícito luego de las inconsistencias detectadas entre sus declaraciones patrimoniales y las posteriores rectificaciones presentadas ante la Oficina Anticorrupción y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Adorni reconoció omisiones en sus declaraciones y atribuyó parte de su incremento patrimonial a inversiones en criptomonedas realizadas antes de ingresar al Gobierno.
El caso generó una fuerte tensión entre el Gobierno nacional y el PRO. A diferencia de otros episodios en los que actuó como aliado parlamentario del oficialismo, el partido presidido por Macri difundió en las últimas semanas varios comunicados cuestionando al funcionario.
En uno de ellos sostuvo que “admitir ocultamientos es una falta grave” y remarcó que “un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo”. Más recientemente, el partido endureció aún más su posición y llegó a plantear que Adorni “no puede seguir en el cargo” de jefe de Gabinete. Y el miércoles, en el Senado, presentó un proyecto para impulsar una moción de censura.
Pese a esos pronunciamientos institucionales, Bullrich interpretó que la respuesta política del partido frente al caso no estuvo a la altura de los principios fundacionales del espacio.
La salida del exsenador constituye además una señal simbólica para el PRO. Bullrich integró el núcleo original de dirigentes que acompañaron a Macri desde los primeros años de construcción política en la Ciudad de Buenos Aires, fue ministro de Educación durante la presidencia de Cambiemos y representó durante años uno de los perfiles más moderados y dialoguistas de la coalición.


