“El Sur se abraza en La Pampa” fue la frase que reunió el 25 y 26 de junio de 1996 a los seis gobernadores de la región Patagónica y que el mandatario pampeano Rubén Marín encabezó, con la presencia, en el cierre, del presidente Carlos Menem. Este encuentro formalizó la inclusión de La Pampa al bloque de provincias patagónicas con la firma del Tratado Fundacional de la Región de la Patagonia. Se consolidó, además, la unión política y estratégica de las seis provincias argentinas del sur.
A treinta años de esa reunión, el exministro de Educación y presidente del directorio del Banco de La Pampa, Luis Roldán, autor del libro “La Pan-Patagonia”, recordó que la idea de la integración de nuestra provincia a la tegión Patagónica comenzó con el proyecto del expresidente Raúl Alfonsín del traslado de la capital del país a Viedma, en Río Negro. “Rubén Marín tenía buena relación con Felipe Sapag, de Neuquén, y también con Horacio Massaccesi, de Río Negro”, rememoró Luis Roldán.
“Luego, Marín pergeñó una reunión en Santa Rosa para deliberar sobre algunos asuntos como la coparticipación federal de impuestos nacionales a las provincias; los Aportes del Tesoro Nacional; las regalías petroleras y gasíferas y las obras públicas pendientes como hospitales, viviendas y rutas nacionales”, dijo el exministro e historiador pampeano.
De este encuentro formaron parte los gobernadores José Estabillo (Tierra del Fuego); Néstor Kirchner (Santa Cruz); Carlos Maestro (Chubut); Pablo Verani (Río Negro) y Felipe Sapag, luego reemplazado por su vicegobernador Ricardo Corradi, además del presidente de la Nación en la clausura de la reunión en el Teatro Español.
Regionalización
Durante ambas jornadas se instaló el concepto de regionalización y de posicionamiento conjunto de las provincias patagónicas para el reclamo ante el Gobierno nacional de ciertos aspectos en los que se sentían excluidas, como el desarrollo de zonas industriales en otros puntos del país, ante una Patagonia despoblada, en la que solo la explotación petrolera y gasífera permitía el crecimiento en ciertas zonas del Sur.
El Parlamento Patagónico, ya constituido para esa fecha, había emitido una declaración contra determinadas políticas que llevaba el gobierno de Carlos Menem. “Que junto al Federalismo de Derechos, la Reforma del Estado (Ley 23.696) instala un Federalismo de Deberes, pero no para que la Nación administre la Caja y las Provincias las responsabilidades. Un Federalismo de Deberes, que las políticas nacionales en curso han develado: deber de equilibrio presupuestario, de reforma tributaria a favor del crecimiento, de políticas públicas de gasto y empleo. Pero la Reforma del Estado atentaría contra sí misma, afectando al Federalismo, si reserva al Tesoro Nacional una situación privilegiada y exagera su rol de premiar y castigar. En este marco manifestamos nuestra voluntad de coordinar competencias con el Estado Nacional, pero no para confundir roles, declinar deberes o renunciar a derechos”, indicaba esa declaración.
Bloque regional
Ante este contexto, el bloque de provincias patagónicas se gestó como un movimiento de integración regional al amparo del artículo 124 de la Constitución Nacional (reformada en 1994), por el que buscaron fortalecer las autonomías provinciales y defender, sobre todo, sus recursos naturales, como el petróleo y el gas.
“El balance de la integración fue positivo porque La Pampa hizo inversiones que permitieron un mejor desarrollo en la explotación de petróleo y gas para la zona de 25 de Mayo”, añadió Roldán.
De todas maneras, tres décadas después, muchos de los planteos o reclamos siguen vigentes. De hecho, se ven reflejados en el Parlamento Patagónico, único órgano que ha mantenido vivo el espíritu de región. Y si bien hubo encuentros posteriores de los gobernadores -incluso recientemente-, nunca se logró un trabajo en bloque consolidado que pudiera incidir en las negociaciones con la Nación o en el propio Congreso.
En su discurso de cierre, el gobernador Rubén Marín dirigió unas palabras a Carlos Menem, presente en el Teatro Español. “Bien sabe el señor presidente que las regiones marginales de Argentina han tenido su mayor enemigo en la concentración y la centralización, tanto económica como política… Ricos como somos en recursos naturales, si cometemos el error de quedarnos en la región con el mero y exclusivo destino de ‘extracción’, solo nos aguarda un futuro de desierto, viento y pobreza…”, le manifestó.
“En razón de todo lo que venimos exponiendo podríamos adelantar que los pueblos de la Patagonia están esperando las señales concretas de que -a partir de un nuevo trato federal- puedan armonizar su desarrollo. Confiamos en este tiempo. Tanto como confiamos en el punto de partida que constituye esta coincidencia de los gobernadores de seis provincias argentinas. Porque la institucionalización de la Región de la Patagonia puede resultar un elemento que tienda a morigerar la concentración y la centralización política”, finalizó.


