Las transferencias automáticas que la Nación envía a La Pampa registraron en junio una caída real del 4,1% interanual, aunque el descenso fue parcialmente amortiguado por el fuerte crecimiento de algunos impuestos y regímenes especiales que forman parte del reparto de recursos a las provincias. “No tiene piso la caída”, dijo a Diario Textual el ministro de Hacienda, Guido Bisterfeld.
Según los datos oficiales, el principal golpe volvió a estar en la coparticipación federal de impuestos, que mostró una retracción del 8,4% respecto del mismo mes del año pasado. “Es una barbaridad”, resumió Bisterfeld.
Detrás de esa caída aparecen los principales tributos vinculados a la actividad económica y al consumo. La recaudación del Impuesto a las Ganancias retrocedió un 14,2% interanual, mientras que el IVA cayó un 4,1%, acumulando de esta manera ocho meses consecutivos de retroceso real.
La baja del IVA es es clave porque se trata de uno de los principales indicadores del nivel de consumo y de actividad económica. Una caída sostenida implica, en términos generales, menos ventas, menor movimiento comercial y una desaceleración de la economía.
También registró una fuerte disminución la recaudación de impuestos internos, con una baja del 19,7%.
Sin embargo, el impacto sobre las transferencias automáticas totales fue moderado por el buen desempeño de otros conceptos que integran el reparto a las provincias. Entre ellos se destacó Bienes Personales, que aumentó un 10,1% debido principalmente a vencimientos impositivos extraordinarios, por lo que se trata de un comportamiento considerado excepcional y difícilmente repetible en los próximos meses.
Además, el impuesto a los combustibles mostró un crecimiento del 28,1%, mientras que el régimen de Energía Eléctrica aumentó un 30,8%.
En el acumulado del primer semestre de 2026, La Pampa recibió un 3,2% menos de transferencias automáticas que durante el mismo período del año pasado.
La comparación histórica muestra además que el desempeño de este año se ubica por debajo de 2025 y apenas por encima de 2024. Respecto del primer semestre de 2023, los recursos enviados a la provincia se encuentran un 11,6% por debajo; frente a 2022, la diferencia negativa asciende al 13,1%; y respecto de 2021 la caída alcanza el 6,5%.
De esta manera, la provincia transita un escenario de menores recursos nacionales en un contexto en el que el consumo continúa mostrando señales de debilidad y la recaudación del IVA ya acumula ocho meses consecutivos de caída, un dato que preocupa tanto a las provincias como a los municipios por su impacto directo sobre la coparticipación.


