Pacientes con cáncer y otras personas con enfermedades de alta complejidad quedaron sin cobertura médica en La Pampa luego de que la Obra Social del Personal de la Imprenta, Diarios y Afines (Ospida) suspendiera la totalidad de sus prestaciones. El colapso se produce en medio de una crisis institucional y una investigación por presuntos desvíos millonarios de fondos de Aníbal Schmidt, que se niega a renunciar a la conducción del sindicato de gráficos y la obra social: el dirigente bloqueó el uso de las cuentas bancarias sin su firma, por lo que no pueden pagar a proveedores y profesionales.
La crisis golpea de lleno a unas 7 mil familias pampeanas -buena parte de monotributistas, pero también en relación de dependencia-, que no pueden atenderse con médicos privados, acceder a internaciones ni retirar medicamentos, según estimaron afiliados. “Estamos a la deriva”, expresaron afiliados a Diario Textual. Solo pueden atenderse en hospitales públicos.
Los casos más delicados corresponden a pacientes oncológicos y personas con otras patologías graves, que quedaron sin posibilidad de continuar tratamientos o recibir atención médica especializada.
El colapso de la obra social ocurre en medio de una profunda crisis institucional del sindicato. En abril, durante el 32º Congreso Extraordinario de la Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta, Diarios y Afines (Fatida), los delegados resolvieron por unanimidad la expulsión perpetua de Schmidt luego de una auditoría externa que detectó presuntas irregularidades de extrema gravedad y un faltante millonario en la obra social. La situación dio origen a una denuncia penal que ya se encuentra en la Justicia.
En tanto, hace dos semanas y ya recluido en Santa Rosa, Schmidt impidió el ingreso a la sede sindical local a la mayoría de los integrantes de su propia comisión directiva, quienes reclamaban su renuncia para normalizar la entidad.
La medida se llevó a cabo en el edificio de la calle Río Negro, en el barrio Villa del Busto de Santa Rosa. Un guardia de seguridad privada apostado en el ingreso bloqueó el acceso al secretario adjunto Felipe Irusta y al secretario gremial Hugo Giménez, dos dirigentes históricos de la organización.
La interna sindical alcanzó un punto de máxima tensión. Siete de los once integrantes de la comisión directiva firmaron una nota en la que solicitaron una reunión urgente para analizar la situación institucional, tal como establece el estatuto. Según denunciaron, Schmidt respondió con el cambio de todas las cerraduras de la sede sindical y de la obra social, contrató custodia privada y dispuso la suspensión de dirigentes opositores. En la actualidad, solo conserva el respaldo del tesorero Daniel Posadas y del protesorero Marcelo Labour.
En el centro del conflicto aparece el vaciamiento de Ospida, cuya interrupción total de prestaciones dejó sin cobertura a los afiliados pampeanos.


