El secretario general del gremio Asociación del Personal del INTA (Apinta) en La Pampa, Roberto Maldonado, aseguró que el organismo atraviesa “el peor momento de su historia” y advirtió que el ajuste impulsado por el Gobierno nacional no solo provocó una fuerte reducción de personal, sino que también pone en riesgo proyectos de investigación, el funcionamiento de las agencias y hasta las tierras de las estaciones experimentales.
En una entrevista con Radio Textual (por Radio Kermés), el dirigente gremial sostuvo que en La Pampa ya dejaron el organismo 30 trabajadores mediante los programas de retiro voluntario impulsados por el Gobierno nacional: nueve en la primera etapa y otros 21 recientemente.
“Les llaman retiros voluntarios, pero son despidos encubiertos”, resumió. Según explicó, los trabajadores aceptan esas salidas por la “incertidumbre”, la pérdida del poder adquisitivo y el temor de ser despedidos igualmente.
Maldonado explicó que la reducción de personal golpeó especialmente al área técnica. De los 21 trabajadores que dejaron el organismo en la última tanda, 14 eran técnicos o profesionales.
Según precisó, la Estación Experimental Agropecuaria Anguil y sus seis agencias pasaron de tener 154 trabajadores al inicio de la gestión de Javier Milei a apenas 96 en la actualidad.
“Hoy es muy complejo sostener los ensayos, los laboratorios y responder a la demanda de los productores”, advirtió.
Proyectos de décadas en riesgo
El dirigente sostuvo que el mayor daño no es únicamente la pérdida de puestos de trabajo, sino la interrupción de investigaciones que llevan décadas de desarrollo.
“Hay ensayos de 15, 20 o 30 años que quedan sin profesionales a cargo”, afirmó.
Explicó que la formación de un investigador demanda años de concursos, especializaciones, maestrías y doctorados, por lo que consideró que el desmantelamiento del organismo implica también perder conocimiento acumulado.
Además, señaló que muchos de esos profesionales terminan incorporándose al sector privado.
“El Estado invierte durante años en formar recursos humanos altamente calificados y después esos profesionales se van a empresas privadas”, cuestionó.
Temor por la venta de tierras
Uno de los puntos que más preocupa al gremio es la posibilidad de que el ajuste derive en la venta de inmuebles del organismo.
“Detrás de todo esto hay un negocio inmobiliario”, sostuvo Maldonado.
Según explicó, el mecanismo consiste en reducir personal y actividad para luego justificar la venta de los predios.
“La lógica es vaciar las experimentales y después decir que ya no cumplen funciones para terminar vendiendo las tierras”, alertó.
Como ejemplo, recordó que al inicio de la actual gestión se presentó un documento que planteaba reducir de 3.750 a apenas 400 las hectáreas disponibles para los ensayos en la Experimental de Anguil.
“Eso es inviable”, sostuvo. Y explicó que la investigación agropecuaria requiere superficies amplias y distintos tipos de suelos para realizar los trabajos experimentales.
“El peor momento del INTA”
Consultado sobre si atraviesan la etapa más crítica de la historia del organismo, Maldonado respondió sin dudar. “Sí, es el peor momento del INTA”, afirmó. Incluso comparó la situación actual con otras crisis.
“Compañeros que atravesaron los años 90, el 2001 y la gestión de Macri dicen que nada se compara con esto”, aseguró.
También describió el impacto emocional que atraviesan los trabajadores. “La sensación en la Experimental Anguil es como la pérdida de un familiar”, graficó.


