La interna del Sindicato Gráfico Patagónico alcanzó este jueves un principio de acuerdo entre las partes enfrentadas, luego de que el secretario general, Aníbal Schmidt, aceptara tomarse licencia hasta el final de su mandato. El pacto se cerró en una reunión previa a la asamblea que el propio Schmidt había convocado. Además de su alejamiento temporal, se resolvió levantar las suspensiones que pesaban sobre integrantes de la comisión directiva del gremio.
La decisión fue comunicada durante la tarde a través de un escrito en el que no se brindaron precisiones sobre la situación de la Ospida, que continúa sin cobertura para unos 7 mil afiliados en La Pampa.
En el texto se indicó que, “en un clima de unión institucional y buena armonía”, se resolvió dejar sin efecto las suspensiones de Héctor Aníbal Schmidt (secretario general), Felipe Alberto Irusta (secretario adjunto), Hugo Alberto Giménez (secretario gremial), Guillermo Carlos Bueno (secretario de Acción Social) y Ernesto Andrés Rivera (secretario de Actas). También fueron anuladas las asambleas extraordinarias convocadas para los días 16 y 25 de julio.
La condición del acuerdo fue la licencia de Schmidt a partir del 1° de agosto y hasta el vencimiento de su mandato, previsto para principios de 2027. De esta manera, Felipe Irusta quedará a cargo del Sindicato Gráfico Patagónico y de la regional de Ospida, que además de La Pampa cubre afiliados de Neuquén y Río Negro.
Schmidt, investigado por un presunto desvío de fondos millonarios, continuará formalmente en el cargo. Según denunciaron semanas atrás integrantes de la comisión directiva, habría bloqueado las cuentas bancarias de Ospida, lo que impide realizar pagos a proveedores. Esa situación derivó en la interrupción de prestaciones para unas 30 mil familias en todo el país. En La Pampa, los afectados serían alrededor de 7 mil. Schmidt, sin embargo, dijo que eran 2500 familias de la región.
El mes pasado, miembros de la comisión directiva firmaron una nota solicitando una reunión urgente para analizar la situación institucional, tal como prevé el estatuto. Según denunciaron, Schmidt respondió con el cambio de cerraduras de la sede sindical y de la Ospida, la contratación de custodia privada y la suspensión de cuatro de los once dirigentes.
El presidente de la entidad conservaba el respaldo del tesorero Daniel Posadas y del protesorero Marcelo Labour. Entre los suspendidos se encontraban el secretario adjunto Felipe Irusta y el secretario gremial Hugo Giménez.
Schmidt se refugió en La Pampa luego de una denuncia impulsada por la conducción nacional del gremio. En abril, durante el 32° Congreso Extraordinario de la Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta, Diarios y Afines (Fatida), los delegados resolvieron por unanimidad su expulsión perpetua de la organización tras una auditoría externa que detectó presuntas irregularidades y un faltante millonario en la Ospida. La situación derivó en una denuncia penal que se encuentra en trámite judicial.
El sábado pasado, los dirigentes desplazados intentaron ingresar nuevamente a la sede ubicada sobre calle Río Negro al 300, pero encontraron las puertas cerradas. Por ese motivo, realizaron la reunión en la vereda, frente al edificio del Sindicato de Trabajadores Gráficos y de la sede de la Ospida. Allí aprobaron la realización de una auditoría externa, la suspensión por 45 días de Aníbal Schmidt y la convocatoria a una asamblea extraordinaria de afiliados.
“El desastre institucional es gravísimo. Más allá de toda la gente que se está quedando sin cobertura, el problema fundamental son los tratamientos oncológicos y los tratamientos de alta complejidad”, había señalado Federico Irusta, secretario adjunto del gremio, en declaraciones a Diario Textual.
Hoy, sin embargo, trascendió que Schmidt se tomará licencia y el levantamiento de las suspensiones. La intención sería normalizar la atención de la obra social.

