Una nueva modalidad de estafa comenzó a detectarse en Argentina y tiene como punto de partida un hecho que parece menor: la rotura del espejo retrovisor de un automóvil estacionado. El engaño ya generó múltiples advertencias por parte de especialistas en ciberseguridad y productores de seguros, debido a que las víctimas terminan perdiendo importantes sumas de dinero.
El mecanismo es simple. Al regresar al vehículo, el propietario encuentra el espejo retrovisor dañado y un papel colocado en el parabrisas. En el mensaje, el supuesto responsable del accidente pide disculpas, asegura tener seguro y deja un número de teléfono con la promesa de hacerse cargo de los gastos de reparación.
Sin sospechar que se trata de un fraude, la víctima se comunica con ese número. A partir de allí comienza la estafa.
Los delincuentes suelen hacerse pasar por representantes de una compañía de seguros y solicitan continuar el trámite mediante una videollamada o el ingreso a un enlace. En algunos casos inducen a instalar aplicaciones de acceso remoto o a otorgar permisos en el celular, lo que les permite tomar el control del dispositivo.
Con esa información logran ingresar a las aplicaciones bancarias, solicitar préstamos a nombre de la víctima y transferir el dinero a cuentas de terceros. En uno de los casos difundidos públicamente, los estafadores obtuvieron un préstamo millonario y vaciaron la cuenta bancaria en cuestión de minutos.
Los especialistas recomiendan no llamar al número que aparece en el papel ni ingresar a enlaces enviados por desconocidos. Ante un daño en el vehículo, lo aconsejable es comunicarse directamente con la compañía de seguros a través de los canales oficiales.
También es importante no instalar aplicaciones a pedido de terceros, no compartir códigos de verificación y mantener activada la autenticación en dos pasos en las aplicaciones más sensibles, como WhatsApp y las plataformas bancarias.
La principal recomendación es desconfiar de cualquier contacto que solicite instalar programas, compartir datos personales o realizar gestiones bancarias para tramitar un supuesto reclamo del seguro. Un simple espejo roto puede ser el inicio de una estafa millonaria.

