La firma textil Will Der S.A. selló el cese definitivo de sus actividades operativas en la provincia de Buenos Aires. La compañía, encargada de la confección de prendas de indumentaria deportiva para gigantes internacionales como Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon, New Balance y la marca italiana Macron, con la que vestía a clubes de fútbol como Vélez Sarsfield, Estudiantes de la Plata y Deportivo Morón, cerró en simultáneo sus establecimientos ubicados en General Pacheco, del partido de Tigre, y en la localidad de Las Flores.
La medida dejó sin su fuente de sustento laboral a 120 trabajadores de la confección, en su gran mayoría mujeres jefas de hogar.
Armando Anasal, accionista de la empresa, apuntó directamente contra las consecuencias del rumbo económico del gobierno nacional: “Piensen ustedes, los que pudieron votar a este gobierno, piensen a dónde los llevó. Con otros gobiernos todos sufrimos y nos peleábamos por otras cosas, pero teníamos plata en el bolsillo y teníamos para gastar y los domingos teníamos para comer un asado y salíamos de joda y pensábamos en las vacaciones. Si la mitad de la gente votó esta forma de vida, seguro que entre ustedes hay 50 que lo votaron, solo les pido que piensen la próxima vez que voten porque la vida es política y la política nos hundió”, dijo.
El esquema de trabajo de la firma articulaba el proceso productivo entre ambas sedes: en Pacheco se realizaba el corte de telas y los estampados, que luego eran trasladados a Las Flores para su confección y posterior empaque final. Sin embargo, la parálisis total de los pedidos por parte de las grandes marcas precipitó la clausura. Mientras la unidad de Las Flores concentraba a 30 operarios, la sede norteña empleaba a otros 90 trabajadores que recibieron la noticia de forma intempestiva durante la tarde del pasado viernes.
La dirección del grupo empresario, encabezado por el empresario textil Marcelo López Imizcoz junto a su hijo Gonzalo, el socio Armando Anasal y el extécnico del seleccionado nacional de rugby Los Pumas, Santiago Phelan, quien ejercía como presidente de la sociedad, convocó al personal a los galpones fabriles no para comunicar una suspensión temporal, sino para anunciar el fin de las operaciones y la imposibilidad de garantizar el abono integral de las indemnizaciones de ley.
Frente a los trabajadores reunidos en el predio de Pacheco, Phelan fue el encargado de abrir el descargo patronal para justificar el cierre: “Como todos se imaginan, la situación llegó al límite; venimos peleándola, pero es un pésimo tiempo. Venimos tratando de luchar para conseguir laburo y darle continuidad a la fábrica, pero ya no da para más, cada vez estamos más embarrados y endeudados con más quilombos. Los planes de trabajo desaparecieron, fui a buscar empresas de minería, de otros rubros para hacer mamelucos, aunque sea, tapando agujeros que mostraban el poco trabajo que hay”, explicó.

