El desinterés y la falta de identificación con los partidos políticos atraviesan uno de sus niveles más altos de los últimos años y plantean un escenario particular de cara a las elecciones de 2027. Según un relevamiento de Pulsar UBA, el 42% de los argentinos asegura actualmente no sentirse identificado ni simpatizar con ningún partido político, mientras que casi el 65% manifiesta tener poco o nada de interés en la política.
El dato fue analizado en Radio Textual (por Radio Kermés) por Máximo Reina, integrante de Pulsar UBA, a partir del último informe de creencias sociales elaborado por el observatorio. Reina explicó que el fenómeno fue denominado “ningunismo” y que muestra un crecimiento sostenido desde 2024: en aquel momento, el 25% de los consultados no se identificaba con ningún espacio político y actualmente ese porcentaje llegó al 42%.
“Durante los últimos tres años viene creciendo la cantidad de personas que dicen no sentirse identificadas ni simpatizar con un partido político específico”, explicó Reina. El fenómeno adquiere mayor relevancia porque se produce cuando comienza a acercarse el calendario electoral, un período en el que históricamente suele aumentar el interés de la sociedad por la política.
Sin embargo, esta vez la tendencia parece ser diferente. Reina señaló que cerca del 65% de la población declara tener poco o nada de interés en la política, aun cuando ya comienza a instalarse la discusión sobre las elecciones del próximo año.
Para el analista, una de las claves para entender este fenómeno está en las preocupaciones cotidianas de los argentinos. El contexto económico ocupa buena parte de la atención de la población, que está concentrada en sostener sus ingresos, mantener el trabajo y resolver las dificultades del día a día.
“Los argentinos estamos abocados definitivamente al día a día, a la economía, a pensar en generar un mango más, a mantener el trabajo”, señaló Reina, al describir lo que surge de las entrevistas en profundidad y los grupos focales realizados por Pulsar.
El especialista remarcó que el problema económico ya no aparece solamente asociado a la inflación o a la dificultad para llegar a fin de mes. Según los testimonios recogidos en los estudios cualitativos, cada vez es más frecuente que las personas tengan dos o incluso tres fuentes de ingresos para poder sostener su economía.
“Hoy todo el mundo está acostumbrado a tener entre dos y tres trabajos”, sostuvo Reina. El empleo principal se complementa con un segundo trabajo o actividades informales durante los fines de semana, como ferias o ventas entre conocidos.
En ese contexto, la política pierde espacio frente a las urgencias económicas. Pero el fenómeno no se explicaría únicamente por las dificultades materiales. Reina también puso el foco en la distancia creciente entre la dirigencia política y buena parte de la sociedad.
“La política está bastante desconectada”, afirmó. Según explicó, uno de los principales problemas es que la discusión política continúa concentrada en negociaciones internas, enfrentamientos entre dirigentes, críticas entre gobiernos y disputas partidarias, mientras que la ciudadanía reclama resultados, soluciones e ideas concretas.
Para Reina, la dirigencia tampoco está logrando establecer un diálogo directo con distintos sectores sociales ni transmitir con claridad cuáles son sus proyectos y propuestas para el futuro. A eso se suma, según su análisis, una oferta política fragmentada y con pocas alternativas claramente diferenciadas.
El crecimiento del “ningunismo” abre, en ese escenario, una posibilidad para la aparición de nuevos dirigentes o espacios políticos. “Hay pista de aterrizaje para que llegue uno nuevo”, planteó Reina.
La expresión apunta a un escenario en el que existe un fuerte rechazo hacia buena parte de la política tradicional. El analista recordó que dirigentes que años atrás alcanzaban niveles de imagen positiva cercanos al 60% o 70% hoy aparecen, en general, con niveles inferiores al 50%.
Pero esa oportunidad también presenta una dificultad: existe espacio para un outsider, aunque no necesariamente existe una sociedad dispuesta a escucharlo. “Gran parte de la población no está interesada en hablar de política, ni escuchar”, advirtió Reina.
El desafío, entonces, no pasa solamente por ocupar el espacio que dejan vacante los partidos tradicionales, sino por recuperar la confianza de una sociedad que muestra un creciente descreimiento hacia quienes buscan representarla. “Si la población no tiene confianza en los circuitos que dirigen o que quieren dirigir el país, ¿cómo hacemos para proponerles uno nuevo?”, planteó.
En este escenario, Reina consideró que las próximas elecciones podrían volver a estar marcadas por el voto al “menos malo”, una tendencia que, según su análisis, no es exclusiva de Argentina sino que se observa en distintos países de la región.


