Por Norberto Asquini
En los dos espacios políticos de La Pampa, el peronismo y la oposición anti-PJ, comenzaron a mostrarse algunos candidatos a gobernador que intentan “meter la cabeza” en la disputa 2027. En el PJ el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, quiere enfrentar a las demás líneas; en la oposición el vocero presidencial libertario, Adrián Ravier, se muestra como competencia de la UCR, el partido histórico de ese lado.
Di Nápoli desafía a través de una muestra de voluntarismo y de mostrarse en gestión, Ravier por tener la banca del presidente Javier Milei y sustentado en el resultado electoral de 2025. Sin embargo, las pretensiones de ambos chocan a cada paso con la realidad. Y con el peligro de estancarse y perder fuerza cuando se discutan las candidaturas.
Di Nápoli, sin campo para grandes cosechas
Di Nápoli recorre por estos días algunas localidades, se reúne con intendentes (no solo del PJ) y se saca fotos con empresarios. Quiere mostrar un perfil independiente, para sumar adhesiones por fuera del peronismo.
El gran tema es que fuera de Santa Rosa, más las dos localidades de sus aliados, no ha conseguido el apoyo que necesita para su postulación. Lanzó por izquierda un partido, Fuerza Pampa, al que no asocia por ahora su nombre y que es una herramienta para mejorar su negociación por dentro del frente peronista o, si es necesario, competir como una “tercera fuerza”. Una partido que no logró congregar, desde que se lanzó el partido, mayores adhesiones.
En el interior de la provincia se topa con intendentes que no se van a comprometer, se le acercan algunos militantes disidentes y debe lidiar con la apatía de la gente -esta una realidad con la que chocan la mayoría de las fuerzas políticas-.
Y a largo plazo hay que pensar si es viable su voluntarismo. Genera dudas cómo va a hacer para plantear una interna a un candidato nacido del consenso de las demás líneas, sin tener él estructura en los pueblos, sin hacer pie en General Pico y con Santa Rosa disputada porque le van a presentar competencia para el municipio. Sin intendentes actuales que lo apoyen, y con un puñado de candidatos a jefes comunales, algunos poco conocidos, que le traccionen votos. ¿Cómo enfrentará a las otras líneas que si contarán con listas completas en más de setenta localidades?
Di Nápoli no ha sumado hasta ahora grandes adhesiones a su candidatura y al partido que apadrina desde las sombras. Le queda tiempo, pero no parece haber campo disponible donde cosechar apoyos, sobre todo de un peronismo volcado a la unidad. Con el voluntarismo solo no se puede ganar una elección. Y menos interna.
Ravier se hunde con Milei
Ravier también tiene problemas y eso lo miden sus posibles aliados, y competidores, de la UCR y el PRO. Puede amenazar con el dedazo de Milei, pero tampoco alcanza. No solo porque hace agua en cada conferencia de prensa, alentando la posibilidad de su salida como vocero, sino porque su sostén político, el presidente Milei, hace todo lo posible para seguir bajando en las encuestas.
Esta semana hubo señales de que la reelección de Milei va a ser cada vez más compleja, aunque no imposible, a raíz de los problemas políticos y económicos que está generando su modelo. Milei reapareció después de quince días enclaustrado y mostró en un radicalizado discurso una disonancia importante con la realidad donde mezcló datos con interpretaciones sesgadas y afirmaciones discutibles.
Mientras tanto, la inflación no baja, el consumo sigue cayendo y el cierre de empresas y la pérdida de empleos registrados son una realidad inocultable. Hay sectores puntuales que crecen, pero no generan empleo, no derraman al resto de la sociedad.
“La política empieza a mirar de reojo este panorama. Por un lado, una economía que no mejora; por otro, un presidente que no registra el malestar social”, afirma el periodista Pablo Winokur.
Y la política huele el desconcierto. Aunque a Macri lo tenga cerca, los aliados se le van retobando. Patricia Bullrich da muestras de independencia, los gobernadores de Misiones, Salta, Santa Cruz y Tucumán, que supieron votarle sus proyectos en el Congreso, toman distancia. Nadie quiere aparecer votando cosas con un gobierno que tiene su imagen por el suelo.
Ravier cuando puede muestra los dientes y amenaza, pero es cada vez más relativo que Milei vaya a poner el candidato en La Pampa. LLA parece quedar encerrada en la lógica de ser una socia menor en esa alianza anti-PJ con la que sueña la oposición.


