El dirigente de Identidad Peronista, Jorge Lezcano, cuestionó las declaraciones del intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli, quien volvió a plantear que pretende ser candidato en 2027, pero advirtió que en el Partido Justicialista “no hay garantías” para participar de una interna.
Lezcano sostuvo que resulta llamativo que Di Nápoli cuestione ahora el mecanismo electoral que utilizó para llegar a la intendencia. El exdiputado recordó que Identidad Peronista participó de las internas de 2011 y 2019, en las que, según afirmó, llegó como favorito de acuerdo con las encuestas y la percepción territorial, pero terminó perdiendo. En particular, señaló que en 2019 Di Nápoli fue proclamado ganador por menos de 100 votos.
“Me llama la atención escuchar a Di Nápoli decir que no están dadas las garantías para participar de una interna. Desde Identidad Peronista vivimos dos internas muy difíciles de explicar políticamente, la de 2011 y la de 2019. En ambas casos, llegamos como favoritos, tanto por lo que mostraban las encuestas como por lo que se percibía en la calle y, sin embargo, terminamos perdiendo”, afirmó.
“En 2019, además, Di Nápoli fue proclamado ganador por menos de 100 votos”, agregó. “Esas circunstancias dejaron dudas que nunca se terminaron de despejar. Por eso, que hoy sea el propio Di Nápoli, que resultó ganador en 2019, quien diga que no existen garantías para volver a competir, no es un dato menor”, resaltó. Lo llamativo es que es la primera vez que Lezcano plantea dudas por los resultados de esa elección.
“Sus palabras terminan dándole una enorme fuerza a lo que nosotros venimos sosteniendo desde hace años sobre aquellas internas. Evidentemente, nuestras dudas tenían fundamentos, y hoy las termina poniendo sobre la mesa alguien que, en aquel momento, estuvo del lado de los ganadores”, sostuvo.
Ayer Di Nápoli reiteró que quiere competir -no dijo si por la gobernación o la intendencia- en 2027, aunque afirmó que una interna dentro del PJ está “absolutamente descartada” porque, a su entender, “no hay garantías” para participar. Al mismo tiempo, no cerró la puerta a un eventual acuerdo con Fuerza Pampa, el nuevo espacio conformado por sectores del peronismo provincial.
Lezcano también cuestionó que se utilice la falta de garantías como argumento político cuando existe incertidumbre sobre el resultado. “Se suma a la vieja costumbre de la política de llamar ‘falta de garantías’ al momento en el que se pierde seguridad sobre el resultado”, afirmó.
“Luciano Di Nápoli dice ahora que en el Partido Justicialista no hay garantías, pero la única vez que participó en una interna, ganó. Cuando los dirigentes tradicionales acompañan, cuando los que aseguran el poder desde adentro de la estructura están detrás de su candidatura, presentándolo, acompañándolo y abriéndole camino, parece que las garantías funcionan. Nadie escuchó entonces quejas sobre el sistema”, dijo.
“El verdadero valor político está en asumir las candidaturas internas sin padrinazgos. Pero hay una regla todavía más antigua en política: siempre conviene tener memoria”, afirmó.
Lezcano sostuvo además que cuestionar ahora el mecanismo interno implica “renegar” de una herramienta que anteriormente permitió a Di Nápoli acceder a la Intendencia.
“Uno puede discutir con quienes lo acompañaron, cambiar de sector, construir otra mayoría y hasta aspirar a conducir. Todo eso forma parte de la política. Lo que resulta bastante menos elegante es renegar del mecanismo que lo llevó a uno hasta donde está una vez que ese mecanismo deja de garantizarle el próximo escalón”, sostuvo.
“Di Nápoli debería saberlo mejor que nadie. Su primer mandato como intendente nació de una interna. De una competencia dentro del peronismo. De esas mismas bases partidarias que hoy parecen transformarse, repentinamente, en un espacio sin garantías”, expresó. “Las bases son las que no vienen con garantía institucional. Nosotros elegimos respetarlas siempre, aunque eso signifique perder”, completó.
Finalmente, Lezcano llevó la discusión al terreno de las definiciones políticas y sostuvo que, a su entender, la principal garantía que debe preservar el peronismo es la vinculada con su identidad y su causa. “Hace tiempo venimos diciendo que las traiciones importantes en política no ocurren entre dirigentes. Los dirigentes se juntan, se separan, acuerdan, discuten y vuelven a encontrarse. Las verdaderas traiciones son a las causas”, afirmó.
“Por eso, antes de preocuparse tanto por las garantías que ofrece el Partido Justicialista, quizá convendría revisar otra garantía mucho más importante, la que representa la causa que el peronismo sostuvo en toda su historia de militancia”, planteó.
“Porque en política se puede cambiar de estrategia. Se puede cambiar de aliados. Se puede, incluso, cambiar de vereda. Lo que resulta difícil es cambiar la historia. Y la historia tiene una mala costumbre: se acuerda de todo”, dijo. “Nos debemos a la responsabilidad de cuidar el bienestar del pueblo de La Pampa por encima de cualquier apetito personal de poder. Esa es la única garantía que necesitamos sostener a partir de la convicción que nos dice que somos peronistas”, concluyó.


