Hace un año Santa Rosa sufría la peor inundación de su historia: 3 mil evacuados, 710 casas dañadas e infraestructura pública destrozada. Aún hoy hay lugares donde los vecinos temen volver a inundarse si ocurre una lluvia extraordinaria.
Los más de 400 milímetros caídos en cinco días a fines de marzo de 2017 causaron cuantiosos daños materiales en Santa Rosa. El epicentro de los problemas estuvieron en los barrios periféricos: en Malvinas Argentinas se inundaron 16 manzanas; en Villa Germina, 11; en Barrio Escondido, 6 y la totalidad del barrio Almafuerte quedó bajo agua.
En total, fueron 710 casas bajo el agua y 3 mil evacuados y autoevacuados, algunos de los cuales se refugiaron en centros habilitados por el municipio y pasaron allí unos cuantos días hasta que el agua bajó y pudieron volver a sus casas.
La Laguna Don Tomás se desbordó y colapsó la capacidad de desagote de la ciudad. Además de las casas y comercios dañados por el agua, hubo calles e infraestructura pública destrozada.
La solidaridad de la gente estuvo a la orden del día, frente a un Estado que sólo aportó paliativos, pero no soluciones de fondo que aún hoy reclaman los vecinos.


