El Gobierno nacional anunció que Japón habilitó definitivamente a todo el mercado argentino a exportar carne vacuna. Es un hito que llega 20 años después de la primera apertura hacia ese destino, que hasta hoy le correspondía únicamente al sur del río Colorado, por su estatus sanitario.
El anuncio puso fin a una negociación que se extendió por dos décadas. Claro que la llegada de los bifes argentinos a ese destino no será automática: todavía quedan algunos pasos por recorrer, entre ellos, la definición de condiciones comerciales y el análisis de cuán competitivo resulta, a fin de cuentas, este negocio, según lo planteó Ulises Forte, consejero titular del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en representación de Federación Agraria Argentina (FAA). También, el pampeano fue presidente de ese instituto de promoción en el momento en que Japón habilitó por primera vez el ingreso de carne nacional a ese destino (exclusivamente desde la Patagonia), allá por 2018.
“Está claro que no vamos a empezar a exportar mañana”, señaló Forte en diálogo con Bichos de Campo. “Vamos a tener lengua para comer a la vinagreta en Navidad, no hay ningún problema por eso”, bromeó a continuación.
De acuerdo con el dirigente, y tal como anunció el Gobierno nacional tras alcanzar este acuerdo, todavía resta que las autoridades japonesas habiliten a los frigoríficos argentinos que pretendan realizar los envíos. Eso será mediante auditorías e inspecciones al sistema local.
A nivel local, lo que falta es sacar la calculadora. Sucede que el atractivo del destino se entiende mirando sus números. Según la Agriculture & Livestock Industries Corporation (ALIC), organismo público japonés, en el año fiscal 2025 -entre abril de 2025 y marzo de 2026- Japón importó 508.087 toneladas de carne bovina, frente a una producción doméstica de 349.872 toneladas.
Esto supone que Japón compra en el exterior más carne vacuna de la que produce. Claro que eso no implica que Argentina tenga asegurado un lugar importante.
“Hay otra cosa: que sea comercial y competitivamente posible”, advirtió Forte en este sentido. Según señaló, el elevado arancel de ingreso, sumado a los impuestos y costos internos argentinos, puede dificultar la cuenta a nivel local. “Ahí va a ser comercialmente complicado”, sostuvo.
Para la carne bovina argentina Japón aplica, en términos generales, un arancel del 38,5%, mientras que varios de los competidores acceden a tasas preferenciales bastante menores. A eso se suma que la Argentina todavía mantiene derechos de exportación para distintos productos de la cadena bovina. Desde agosto de 2025, la alícuota para buena parte de las carnes pasó del 6,75% al 5%, mientras que la carne proveniente de la categoría vaca quedó exenta.
“A lo mejor no podemos vender mucha carne ahí, pero la verdad que es una vidriera interesante para entrar a otros países”, resumió Forte.
Sobre el antecedente de 2018, el expresidente del IPCVA recordó que “fue una gran pelea” de todo el sector. Aunque se anunció con bombos y platillos durante la gestión de Mauricio Macri, lo cierto es que el intercambio comercial avanzó poco más allá de lo estrictamente publicitario.
“¡Gran noticia! Hoy partió desde Buenos Aires el primer envío de carne argentina con destino a Japón”, publicó Macri en sus redes sociales, luego de concretarse la primera venta de 200 kilos de carne en aquella oportunidad.
Forte admitió que desde el inicio sabían que aquella apertura tendría poca incidencia comercial, justamente por la escasa oferta disponible desde la zona libre de aftosa sin vacunación. En 2023, por caso, se exportaron apenas 28 toneladas por 228.000 dólares.
“Había un solo frigorífico en condiciones de exportar”, indicó en referencia a Fridevi, ubicado en Río Negro.
“Hemos ido a alguna feria en Japón, hemos promocionado la carne, pero no era demasiado competitivo. Sí era fundamental en ese momento poder dar ese paso y seguir con las negociaciones, porque a nivel internacional son bastante difíciles, más en el mundo asiático. Nuestra herramienta más fuerte de negociación era que Uruguay tenía esas condiciones”, explicó a continuación.
De aquel primer antecedente, el recorrido en las negociaciones fue largo. En 2019 una misión sanitaria japonesa visitó establecimientos, laboratorios y frigoríficos argentinos para evaluar la zona con vacunación, aunque las negociaciones luego perdieron impulso. El propio Gobierno reconoció en 2024 que el proceso no había mostrado avances desde aquel año y decidió reactivarlo.
Una señal de que el interés había vuelto apareció en febrero de este año, cuando Bichos de Campo contó que una delegación de empresarios japoneses, encabezada por el ex presidente de Toyota Argentina, Tomio Katsuta, recorrió establecimientos ganaderos de Saladillo y Tandil. En aquel momento, fuentes vinculadas a la misión ya hablaban de la posibilidad de capturar inicialmente alrededor del 1% del mercado importador japonés, unas 6.000 toneladas anuales.
Pocos días después llegó un avance mucho más decisivo: el Consejo de Sanidad Animal de Japón aprobó el análisis de riesgo para la carne procedente de la zona argentina con vacunación, la etapa más extensa del procedimiento. Finalmente, este miércoles se informó el acuerdo sobre los requisitos sanitarios.
Lo acordado ahora con Japón ciertamente reviste otra importancia, y es que la zona libre de aftosa con vacunación concentra el grueso del rodeo argentino y de la industria frigorífica exportadora.
“Desde el IPCVA felicitamos a las autoridades del Gobierno Nacional por este gran logro, en el que venimos trabajando desde hace tantos años”, señaló Georges Breitschmitt, actual presidente del IPCVA, quien se encuentra acompañando la misión oficial por Asia.
Para Breitschmitt, el primer trimestre de 2027 podría ser el momento en que se concreten los primeros embarques habilitados.


