El proyecto de ordenanza del concejal de Santa Rosa Mariano Alfageme (Patria Grande), que propone instalar cartelería en comercios para advertir sobre los riesgos de mezclar bebidas energizantes con alcohol, encontró resistencia en la industria. La cámara que nuclea a los fabricantes de estos productos envió una nota al concejo deliberante cuestionando la propuesta y presionando para frenar una regulación que busca incorporar información preventiva en los puntos de venta.
“Ibamos a sacar dictamen en comisión, pero entró una nota de la cámara que nuclea a llos fabricantes, por lo que la oposición, en especial el PRO, nos pidió tiempo para analizar eso y quedó en suspenso. Entendemos que saldrá, pero nos pidieron unos días más”, dijo Alfageme a Diario Textual.
El proyecto apunta a que los establecimientos comerciales que vendan bebidas energizantes exhiban carteles visibles con una advertencia sobre los riesgos de combinarlas con bebidas alcohólicas. La intención es generar conciencia entre los consumidores y desalentar una práctica extendida, especialmente en ámbitos nocturnos y entre los jóvenes.
La preocupación sanitaria está vinculada con los efectos de combinar estimulantes, como la cafeína presente en las bebidas energizantes, con alcohol. La cafeína puede disminuir la percepción subjetiva de cansancio o somnolencia, pero no reduce los efectos del alcohol sobre las capacidades cognitivas y motoras. Esa combinación puede llevar a subestimar el grado de intoxicación y favorecer un mayor consumo.
La nota enviada al concejo por la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (Cadibsa) sostuvo que la industria de bebidas sin alcohol constituye una red de valor federal que articula productores agropecuarios de 12 provincias y moviliza distintas economías regionales. Según los números que presentó la entidad, el sector genera alrededor de 30.000 empleos directos y más de 100.000 indirectos, representa aproximadamente el 0,5% del PBI nacional y cuenta con 25 plantas productivas y 130 centros de distribución.
Uno de los argumentos centrales apunta al comercio de cercanía. La cámara sostiene que las bebidas representan cerca del 40% de los ingresos diarios de almacenes, kioscos y autoservicios de barrio, por lo que una restricción comercial tendría consecuencias sobre las familias que dependen de esos establecimientos.
La entidad asegura compartir el objetivo de proteger la salud, el bienestar y la integridad de niños, niñas y adolescentes, así como promover hábitos de consumo responsables. Sin embargo, considera que una prohibición directa no sería la herramienta adecuada para abordar la problemática.
En ese sentido, la cámara sostuvo que los productos comercializados por sus asociados están regulados por el Código Alimentario Argentino (CAA). Puntualmente, afirmó que las bebidas energizantes cuentan con disposiciones específicas sobre composición, rotulado, exigencias de etiquetado con advertencias visibles y claras para el consumidor, además de pautas estrictas en materia publicitaria.
“Las herramientas más eficaces y sostenibles para abordar esta temática son la educación alimentaria, la información transparente y la concienciación de la comunidad”, sostuvo la entidad en la presentación enviada a los concejales.
Cadibsa planteó además que las conductas de riesgo deben abordarse desde un enfoque preventivo y formativo, con participación de padres, educadores y jóvenes. A su entender, ese camino resulta más efectivo que la aplicación de medidas de prohibición directa, que, según argumenta, impactarían sobre el comercio local sin resolver los factores de fondo.

