Médicos del sistema provincial de salud (Siprosa) en Tucumám le practicaron anoche una cesárea a Lucía, la niña de 11 años que fue violada por la pareja de su abuela. La beba nació con vida y la madre se encuentra en buen estado de salud.
Una vez más, no se respetó el protocolo para esos casos y se demoró la interrupción del embarazo a pesar del pedido expreso de la niña, que fue sometida por más de un mes a tratos crueles.
La nena presentaba 25 semanas de embarazo y estaba en el eje del debate por la Interrupción Legal del Embarazo (ILE).
«El sistema provincial de salud (Siprosa) la convirtió en envase, incubadora. Dilató los tiempos vulnerando sus derechos. Una clara estrategia para «salvar las dos vidas» sometiendo a la niña por más de un mes a tratos crueles. Los cuerpos infantiles violados y forzados a gestar son ahora territorio de la peor cruzada fundamentalista. Lucía tuvo dos intentos de suicidio, ataques de angustia y llanto. La crueldad antiderechos no tiene límites», escribió Mariana Carbajar en Página 12.

