Raúl Martins, exespía de la Sida, fue detenido en la ciudad de Cancún por la Policía mexicana luego de la orden de detención ordenada por la jueza María Servini de Cubría.
Sobre el exagente de la Secretaría de Inteligencia del Estado pesa una acusación por «asociación ilícita» y «explotación económica de prostitución ajena». La magistrada había pedido en el mes de junio la “inmediata extradición” y había dictado contra él, además, un embargo de 10 millones de pesos.
La denuncia que originó en 2013 el caso fue una presentación de la organización La Alameda y la hija de Martins, Lorena, se presentó con pruebas en su contra y lo ubicó a su padre como proxeneta. Según el fallo de la Cámara Federal de Casación Penal, emitido el 3 de septiembre, el acusado y sus cómplices tuvieron responsabilidad «en la explotación del prostíbulo allanado en la calle Juan B. Justo, de esta ciudad, que operó a lo largo de los años bajo distintas denominaciones -American Woman, Hot Area o My Time-, y la relación existente entre cada uno de ellos».
«Para conectar dicho local con Raúl Martins, resulta de utilidad remitirse al informe aportado por el Registro de la Propiedad Inmueble de esta ciudad, del cual se desprende como titular registral la madre del nombrado, siendo que quien se encontraba frente al consorcio de propietarios era su hijo Ariel Martins», valoraron los jueces de la Cámara. «Si bien el nombrado no aparece de manera formal al frente del comercio aquí investigado, no puede soslayarse que utilizó tanto su vínculo familiar directo como político, así como gente de confianza, para poder accionar como jefe de la organización», expresó la Cámara Federal.
Raúl Martins fue oficial en la SIDE en época de la última dictadura militar y aun después de caído el régimen. En 2011, se exilió en la ciudad balnearia de Cancún, donde es propietario de centros nocturnos en los que se presentan desnudistas, después de la denuncia de su hija. Un año el exagente dijo que los dichos de su hija eran “una barbaridad” y que la hacía por dinero.


