Comenzó este martes en el Centro Judicial de Santa Rosa el juicio oral y público a Oscar Seip, un chofer acusado de homicidio culposo por la muerte de Norma Digiorgio en un siniestro vial ocurrido el 13 de marzo del año pasado. El imputado no declaró, pero sí lo hizo la hija de la víctima, Romina Agüero. «Mi mamá no merecía terminar así. Nos hace falta todos los días. Entiendo que esta persona (Seip) no salió a matar, pero no acepto que haya ido al hospital a culpar a mi madre», dijo.
Digiorgio conducía una moto 110 cc y cuando ya estaba atravesando la esquina de Santiago Alvarez y Alberdi fue chocada por una camioneta Traffic, conducida por Seip y que pertenece al centro educativo terapéutico Crianza. Como consecuencia de las graves heridas sufridas la mujer murió horas después en el hospital Lucio Molas.
El fiscal Oscar Cazenave acusó a Seip de homicidio culposo porque dio por acreditado que embistió a Digiorgio a 40 kilómetros por hora en un cruce de esquina, una velocidad antirreglamenaria.
La abogada querellante, Magaly Kalawy, adhirió al planteo de la fiscalía; en tanto que el abogado defensor de Seip, Mariano Alomar dijo que su defendido tenía prioridad de paso, que no violó el deber de cuidado y que no existe imputación antijurídica en su accionar.
La jueza Alejandra Ongaro hizo sentar a Seib en el banquillo, pero éste prefirió no declarar.
La que sí declaró fue la hija de Digiorgio, Romina Agüero. Entre lágrimas, dijo: «Esto nos cambió la vida para siempre. Nos quedamos solos, desorientados. Falta la mujer que nos unía a los cinco hermanos».
«Mamá era empleada doméstica. Tenia 3 o 4 trabajos. Era una abuela muy presente. Mi hija de 6 años pide soñar con ella y mi otra hija la llora todas las noches. Nos hace falta todos los días. Es un vacío enorme. Ella estaba feliz, conociendo a una persona. Trabajaba, tenía amigas, salía y no se merecía terminar así. Merecía seguir cumpliendo años», dijo.
«Entiendo que esta persona (Seip) no salió a matar. Pero lo que no entiendo es lo que hizo esa noche en el hospital, que fue a echarle la culpa a mi mamá. Ella no andaba fuerte. No le gustaba andar en horas pico», recordó.
Una testigo ocular
La docente Roxana Bustamante declaró como testigo. Ella vio aquella tarde el choque en la esquina de Alberdi y Santiago Alvarez. Dijo que volvía a su casa cuando se produjo el siniestro.
«Vi que la señora iba con el casco puesto. Ninguno de los dos venía ligero. Vi que la mujer voló. Siempre paso por esa esquina y siempre hay que frenar porque es peligrosa», dijo.
Precisó que la moto iba pasando la esquina cuando fue embestida por la combi. «Yo me aboqué a atender a la señora y a llamar a la ambulancia», agregó.
«No te podés cruzar así»
Otro de los testimonios que se escuchó fue el de una compañera de trabajo de Seip, Paula Jimena Azcárate, quien al momento del choque iba en la combi junto a los chicos y chicas del centro educativo Crianza.
«Yo iba en la parte de atrás. Nos dirigíamos por Santiago Alvarez y al llegar a Alberdi mi compañero mira a la derecha y cuando mira a la izquierda escuché el impacto. Lo que recuerdo es que dijo ‘Uy, no te me podés cruzar así’. Después escuché el ruido. Posteriormente corrimos la combi hasta el cordón para poner la rampa y bajar a los chicos en silla de ruedas», recordó.


