El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, advirtió con preocupación hace unos días que los amparos judiciales que obligan a Previsión Social a cubrir medicamentos costosos para el tratamiento de enfermedades “raras” están poniendo en jaque a las obras sociales, tanto en el ámbito público como en el privado. ¿Cuál es la situación en La Pampa? El ministro de Salud provincial, Mario Kohan, lejos de esquivar el tema, se pronunció en apoyo de su colega nacional y dejó una pregunta polémica: ¿tiene sentido pagar un millón de dólares un tratamiento que prolonga la vida dos meses?
El médico pampeano dijo que La Pamap es una provincia que se caracteriza por ser “prolija” en materia previsional. Pero yendo al caso particular, recordó que cuando se modificó por decreto el vademécum se incorporó una “comisión interdisciplinaria” encargada de asesorar ante la aparición de algún amparo judicial referido a la inclusión de ciertos medicamentos no contemplados. “Es decir, nosotros nos anticipamos”, declaró, en alusión al Gobierno pampeano. “Lo que está tratando de manifestar Ginés González es precisamente que la Justicia se ve compelida a tomar decisiones sin tener todas las herramientas en la mano”, indicó.
Comprendió, entonces, por una cuestión humanitaria, que si alguien se presenta ante un juez y le plantea que si no le da la posibilidad para que le otorguen un determinado tratamiento un familiar puede morir o le va a pasar tal o cual cosa, por sensibilidad nomás, el juez seguramente fallará a favor de ese requerimiento. “Esto está trayendo graves problemas al sistema solidario de atención a la comunidad. A mi entender, la discusión se debería centrar en hasta dónde el derecho individual es más importante que el derecho colectivo”, planteó el médico, en una entrevista que concedió en su despacho a Noticiero 3.
En ese sentido, expresó que la discusión no es de un ministro o un diputado sino de todos los actores de la sociedad. Indicó que si en la “torta del gasto de la atención a la enfermedad” el 35 por ciento corresponde a medicamentos hay verdaderos problemas: no existe sistema solidario que resista esa carga financiera y económica. “Si a eso se le agrega que de tanto en tanto aparecen ‘medicamentos milagrosos’ que no tienen probada eficacia ni evidencia científica, pero que dicen o proponen puntos subsidiarios como sería mejor calidad de vida o que, en vez de caminar cien metros el enfermo podrá caminar ciento cuatro metros, perdido por perdido, el paciente lo exige”, ejemplificó.
Aseveró que pese a que la obra social argumente que eso no tiene ningún sentido, que no es así, todo termina en un amparo judicial que le da el derecho al que reclamó. “Entonces hago que la obra social cubra ese remedio pero la desfinancio”, lamentó.
Reconoció que como la situación repercute en La Pampa mantuvieron diálogos e intercambios de opiniones con magistrados que se mostraron “muy sensibles” a debatir e intercambiar opiniones. “Ese debe ser el camino a transitar en nuestra provincia y en el país. No se trata de negar la atención de una enfermedad a nadie pero sí de entender hasta dónde se debe llegar. Todo esto involucra muchas aristas, éticas y morales, pero la pregunta una vez más es: ¿tiene sentido pagar un millón de dólares un tratamiento que prolonga la vida dos meses? ¿Es prolongar la vida o la agonía? Yo me hago esa pregunta y no digo que todos deben coincidir con ese pensamiento”, aclaró. “Tenemos que pensar en el derecho colectivo. Como cuidamos debemos atender a la comunidad plena y no ver cómo me salvo yo individualmente, sin sopesar que por ahí destruyo al sistema solidario”, concluyó.

