La Policía detuvo al tercer encubridor de Laureno González, que le permitió fugarse durante dos días luego de atacar y torturar a Nadia Lucero. Así lo informó en la tarde de este miércoles el fiscal Walter Martos.
El jueves se le tomará declaración y posteriormente será sometido a una audiencia de formalización. Aún no dieron a conocer la identidad.
Por el caso de encubrimiento, ya habían sido detenidos una mujer y un hombre: Claudio Reyna y Daiana Escudero.
El se encuentra en una comisaría, en tanto que la mujer se encuentra detenida en una vivienda.
Los dos dijeron ante las autoridades judiciales que no tenían otra opción de darle refugio a González: aseguraron que el agresor, consumiendo cocaína, estaba armado con una carabina 22 y que los amenazó con matar a la nena de 2 años, de ambos, en caso de que fuera delatado ante la Policía.
En tanto, hoy se dieron a conocer otros puntos del caso. Desde la prisión, Laureano González se encuentra acosando por internet a mujeres. Por lo menos así lo denunció públicamente Luján Lucero, hermana de Nadia.
«Esto es lo que hace este misógino Laureano González», escribió, a la vez que publicó capturas de pantallas de la advertencia de una joven. «Ya que tiene mucho tiempo libre (y me dicen que no tiene privilegios) sigue acosando chicas. ¿Será que busca nuevas víctimas?», escribió Luján. «Y no es la única, voy a seguir subiendo capturas. Denuncien mujeres como hizo esta chica por favor. ¿Quisiera saber porque este tipo sigue teniendo acceso a un celular?», se preguntó.
La familia de Nadia dice que el agresor, desde la prisión, sigue acosando a chicas
González está detenido desde mediados de diciembre, luego de golpear y torturar a su entonces novia. El ataque sucedió en una vivienda de la calle San Francisco de Asís al 300, en el barrio Escondido (Santa Rosa), el domingo 15 de diciembre de 2019. Hacía un mes que se habían ido a vivir allí, juntos.
Nadia, madre de dos niños de 2 y 5 años de otra relación, trabajaba en una rotisería. Ese domingo a la madrugada, comenzaron los golpes. Incluso, cortes y puntazos: le hizo unos 100.
La tortura, que la dejó desvanecida, se extendió durante unas 20 horas, hasta que Laureano González decidió llevarla, inconsciente, al Hospital Molas.
González ingresó con la joven, la dejó en la Guardia del Molas y se retiró en su auto. Dos días después, fue detenido: estaba escondido en la casa de dos amigos.

