José María «Mono» Jamad, condenado a 11 años de prisión por un brutal asalto en 2013 a Ilda Susana Palacios de Corredera (hoy de 74 años), que incluyó torturas, ahora podría obtener la libertad condicional.
Jamad hijo ya tiene, desde el año pasado, el beneficio de las salidas transitorias de la cárcel. Ahora pidió la libertad condicional, es decir, bajo ciertas condiciones, ante el juez Martín Saravia.
Laura Corredera, hija de la víctima, pidió públicamente en un posteo en las redes sociales que permanezca detenido. «Es un delincuente el que aproveche este contexto para transformar en ‘legalidad’ la ilegalidad», lanzó, a la vez que mostró la cédula de notificación que le enviaron a la familia desde la Justicia.
Dijo que está aprovechando el contexto de pandemia de coronavirus para poder salir de la cárcel. Sin embargo, Jamad no lo hizo bajo ese argumento: según trascendió, ya está en condiciones de solicitarla porque cumplió las dos terceras partes de la condena.
La condicional es la posibilidad que tiene un condenado de terminar de cumplir su pena privativa de libertad, fuera de la cárcel, gozando de una libertad relativa, controlada, para ir adaptándose a la vida extra-carcelaria paulatinamente, e intentar reinsertarse en la sociedad.
En octubre de 2014, los jueces del Tribunal de Audiencia de Santa Rosa condenaron a José María Jamad a 11 años de prisión, y a Claudio Andrés Aguirre Alarcón a 10 años y seis meses de prisión por haber cometido el asalto. En tanto, condenaron a Fanny Martín a 3 años de prisión efectiva porque sostuvieron que ayudó a los otros implicados a cometer el atraco y absolvieron a otro imputado, Carlos Flores, porque dijeron que no se pudo probar que haya participado del asalto.
Los jueces dieron por probado que a la casa ingresaron tres varones. Pero solo pudieron condenar, en base a las pruebas, a solo dos de los tres hombres imputados: a Jamad y a Aguirre Alarcón. Los dos fueron sentenciados a prisión por robo doblemente agravado por ser en poblado y en banda, por escalamiento, en concurso real por el delito de privación ilegítima de la libertad.
En tanto, Fanny Erica Martín fue condenada por ser partícipe necesario de los delitos cometidos: fue la que, antes del asalto, llegó hasta la casa e intentó que les abriera la puerta para que ingresaran los otros asaltantes. Finalmente solo verificó que la mujer estaba sola.
El hecho ocurrió el lunes 28 de octubre de 2013, a la 1 de la madrugada. La mujer dijo que a medianoche, antes del asalto, tocó el timbre de su casa, ubicada en Perú al 900, Fanny Martín. Dijo que le pidió ayuda. «Me dijo que la perseguían, que quería llamar por teléfono. Cuando me di vuelta, había desaparecido de mi casa», manifestó.
Según la acusación, esa joven fue la que verificó que la mujer estaba sola. Una hora después, ya en la madrugada, un ladrón ingresó por la claraboya del techo de la vivienda. Este les abrió la puerta del living a los otros asaltantes.
La maniataron, la manosearon, la golpearon brutalmente en todo el cuerpo, la rociaron con alcohol y la amenazaron con incendiarla. Además, le pusieron nylon en la cabeza para asfixiarla.
Los asaltantes, que actuaron a cara descubierta, estuvieron hasta las tres de la mañana en el domicilio. Revolvieron todo y se llevaron 2000 pesos, 2000 euros, cuatro televisores LCD, un cuchillo, una multiprocesadora, joyas y una camioneta Ecosport que, horas más tarde, fue hallada abandonada en la calle Telén entre Balbín y Siete Colores, al sur de Santa Rosa.
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