La Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos alertó hoy que las malas condiciones de muchas cárceles en el continente americano, ya afectadas por falta de higiene o hacinamiento desde antes de la pandemia, contribuyen a una rápida expansión del coronavirus en esos sitios de reclusión.
«Miles de prisioneros y funcionarios de prisiones se han infectado en América del Norte y del Sur», destacó en rueda de prensa el portavoz de la oficina, Rupert Colville, quien también advirtió sobre la violencia que en algunas instalaciones ha producido el miedo al contagio o las medidas de prevención.
Colville citó como ejemplos un motín el 1 de mayo en la prisión venezolana de Los Llanos, en el que murieron de 47 internos, y otro ocurrido la semana pasada en la cárcel peruana de Miguel Castro Castro, que se saldó con la muerte de nueve reclusos.
El 21 de marzo, por otra parte, 23 internos murieron cuando los guardacárceles intervinieron para sofocar un motín en la cárcel colombiana de La Modelo, además de otros incidentes violentos registrados en países como Argentina, Brasil, México o Estados Unidos, enumeró el portavoz.
Algunos de estos motines se produjeron después de que se prohibieran las visitas de familiares de presos para prevenir los contagios, algo que en ocasiones priva a muchos internos de su principal acceso a la comida.

