Aunque se cuida de confirmarlo, el BCRA se alista para iniciar una serie de pasos que obturen la salida de dolares: le exigirá a las empresas que financien sus importaciones con crédito comercial externo o de sus matrices, en caso que se trate de multinacionales. Este estrechamiento del cepo podría prolongarse mientras se prolongue el frío y las importaciones de energía (en particular, de cargas de Gas Natural Licuado) sigan presionando las escasas reservas de la autoridad monetaria, consignó Infobae.
El Ministerio de Desarrollo Productivo, en el que todavía no se terminó de acomodar Daniel Scioli, podría aliviar la tarea del Central a través del Sistema de Monitoreo de Importaciones, todo para reducir al mínimo posible lo que en el gobierno definen como “importaciones especulativas”. Especulación en todo caso alentada por una brecha que la política económica y la política a secas no logran reducir de modo convincente y que hace apetecible stockearse antes que la mercadería importada -piezas y repuestos en particular- se vuelva más cara, escasa y de difícil acceso.
El discurso de Cristina Kirchner en Avellaneda, el lunes pasado, fue una nueva luz de alarma en algunos despachos de política económica del Gobierno y también en el sector privado, ante el temor por nuevas restricciones que no sólo afectarán al segmento del consumo, sino principalmente a la producción de bienes y servicios.
Terminó de instalarse como un problema para el Poder Ejecutivo luego de que la vicepresidenta denunciara públicamente un “festival” de ingreso de bienes e insumos desde el exterior. De ahí la inminencia de medidas oficiales que hagan de dique de contención al nivel de importaciones.

