Por Juan Pablo Neveu
En los talleres de inteligencia artificial generativa suele emerger un relato compartido de frustración tecnológica. Las primeras incursiones no siempre despiertan asombro; más bien, se ven interrumpidas por mensajes desalentadores: “Lo siento, has alcanzado tu límite de interacciones. Inténtalo de nuevo en 2 horas.” Frente a la promesa de una revolución educativa, muchos se han encontrado con interfaces hostiles, respuestas opacas y sistemas que parecen diseñados más para restringir que para acompañar.
Por suerte, NotebookLM, la herramienta de inteligencia artificial desarrollada por Google Labs, se presenta como una excepción en el paisaje algorítmico. A diferencia de otros asistentes, esta IA generativa brinda un repertorio funcional suficiente para el trabajo docente y no busca respuestas en la web abierta, sino que interactúa exclusivamente con las fuentes de información que el propio usuario o usuaria decide cargar: archivos PDF, documentos de Word o Google Docs, hojas de cálculo, videos, podcasts y enlaces a páginas web. Lejos de representar una limitación, esta elección constituye su mayor fortaleza: reduce errores, evita las denominadas alucinaciones (respuestas falsas que parecen verdaderas) y ancla cada respuesta en un corpus claro, acotado y verificable.
Estas cualidades hacen de NotebookLM una plataforma especialmente versátil para ámbitos educativos, organizaciones y tareas de investigación. En este último caso, puede integrarse de forma complementaria con modelos de investigación profunda (Deep Research), como los ofrecidos por Gemini, OpenAI o Perplexity, lo que permite ampliar el alcance analítico y favorecer la triangulación de fuentes.
La cocina del conocimiento
Como si se tratara de un cuaderno físico compartido entre colegas, NotebookLM permite invitar a otras personas —docentes, estudiantes, investigadores— a colaborar en un mismo espacio de trabajo, con permisos similares a los de Google Drive: algunas podrán simplemente leer e interactuar con la información; otras, sumar nuevas fuentes, escribir, trazar conexiones y esbozar ideas con asistencia de IA.
Imaginemos que cada artículo, libro, video o presentación digital cargado funciona como un ingrediente en una cocina del conocimiento. Así como un chef elige con cuidado los mejores productos antes de cocinar, la plataforma trabaja con el material que las personas incorporan en su cuaderno digital. Este proceso exige una alfabetización informacional que va más allá de la búsqueda rápida: requiere criterios de selección, curaduría y confiabilidad para que el contenido que la herramienta analiza resulte valioso.
Cada respuesta generada incluye referencias directas a las fuentes utilizadas. Basta con situar el cursor sobre un fragmento para identificar su origen exacto. Esta trazabilidad se convierte en un recurso pedagógico de gran valor: permite que docentes y estudiantes comprendan la importancia de verificar, citar y valorar el recorrido del conocimiento.
Leer entre líneas: la IA como lector atento
La herramienta no actúa como un buscador genérico basado en palabras claves. Funciona como un lector cuidadoso, capaz de interpretar contextos y relaciones entre documentos mediante el uso de IA. Más que responder por coincidencias, ofrece un análisis con sentido. Tras revisar la biblioteca del docente, la herramienta responde a preguntas complejas con precisión y ofrece referencias consultables al instante. En documentos extensos, señala el fragmento relevante; en fuentes breves, contextualiza la totalidad. Así, cada interacción se transforma en un ejercicio de validación y aprendizaje.
De las fuentes al diseño pedagógico
La plataforma ofrece múltiples aplicaciones que permiten transformar materiales en recursos didácticos significativos:
- Resúmenes e Informes breves. Condensa informes o capítulos extensos en versiones más accesibles. Las citas clave se incluyen de manera explícita para orientar la profundización.
- Guías de estudio o rutas de aprendizaje personalizadas. Organiza los contenidos en secuencias temáticas, cronológicas o por niveles de complejidad. Esta función permite diseñar recorridos formativos adaptados a distintos perfiles de estudiantes, lo cual favorece la comprensión progresiva de los temas.
- Cuestionarios interactivos. Genera propuestas de evaluación a partir del corpus cargado, con preguntas pertinentes al contenido trabajado.
- Podcast a dos voces. A partir de los documentos ingresados, la herramienta puede generar un resumen de audio en formato de diálogo en idioma español (es necesario personalizarlo).
Tejer conexiones: la nueva función de mapas mentales
NotebookLM ha incorporado recientemente una nueva funcionalidad que permite visibilizar conexiones ocultas entre las fuentes de información: los mapas mentales. Esta herramienta transforma conceptos clave en diagramas visuales interactivos y ofrece la posibilidad de explorar redes complejas de conocimiento en forma dinámica.
Imaginemos a un grupo de estudiantes de un colegio secundario de La Pampa, inmersos en una investigación sobre la problemática ambiental del uso de agroquímicos en zonas rurales. Al cargar artículos periodísticos, informes técnicos, fragmentos de entrevistas y normativa provincial en su cuaderno digital, la herramienta despliega un mapa mental que revela, en forma visual y relacional, los principales focos de análisis: contaminación del agua, afectaciones a la salud humana, impacto en la biodiversidad local, modelos de producción agrícola y alternativas sustentables.
Otro ejemplo potencial se vislumbra en la carrera de Abogacía de la Universidad Nacional de La Pampa, en el contexto del Taller de Mediación, Negociación y Resolución de Conflictos. Allí, podría considerarse la integración de esta plataforma como herramienta para organizar y analizar un corpus compuesto por jurisprudencia, notas periodísticas, casos prácticos y normativa vigente. Al generar un mapa mental a partir de ese material, NotebookLM permitiría trazar conexiones entre dimensiones jurídicas, éticas y sociales, visualizar estrategias de abordaje y construir una lectura relacional de los conflictos, articulada y visualmente navegable, propicia para el análisis crítico y la toma de decisiones formativas.
Con esta innovación, la plataforma —al igual que otras IA generativas con funcionalidades emergentes— se posiciona como una herramienta que no solo procesa información, sino que la convierte en pensamiento visual: una cartografía conceptual que acompaña la construcción colectiva del conocimiento.
Trazos digitales sobre una mesa ordenada
Vale destacar que este asistente de inteligencia artificial generativa ofrece una interfaz limpia y bien estructurada que evoca la tranquilidad de una biblioteca personal. Las funciones visuales —como el resaltado de fragmentos y la navegación ágil entre documentos— facilitan tanto la lectura como la consulta. Además, la herramienta propone preguntas vinculadas con los materiales cargados, lo que estimula la formulación de hipótesis y favorece una exploración crítica del contenido.
Lo posible y lo urgente: un retrato educativo
Entre sus ventajas se destacan el ahorro de tiempo en la preparación de clases, la posibilidad de integrar contenidos en distintos formatos y su adaptación al idioma y contexto local. Además, se vincula de forma fluida con el ecosistema Google (Drive, Documentos, Presentaciones), lo que amplía su potencial en entornos ya familiarizados con estas herramientas. Sin embargo, en el contexto educativo también emergen desafíos. La falta de capacitación específica, la escasa documentación de experiencias locales y la dependencia de la calidad de las fuentes seleccionadas (en escenarios de escasa alfabetización informacional) representan obstáculos concretos. Superarlos exige una estrategia compartida que promueva una alfabetización digital crítica, situada y sostenida.
El aula como laboratorio de invención
La Inteligencia Artificial Generativa representa una oportunidad concreta para repensar la enseñanza. Al delegar tareas repetitivas y sistemáticas, permite que el tiempo y la energía del docente se orienten hacia la creación pedagógica, la escucha atenta y la interacción significativa. Los recursos cargados, las preguntas formuladas y las respuestas validadas pueden contribuir a construir una experiencia educativa más rigurosa, autónoma y transformadora.
“Voy a plantearlo en estos términos: mirar los nuevos problemas, no con los viejos anteojos”, sostiene María Teresa Lugo en diálogo con Mariana Maggio sobre la Inteligencia Artificial.
El futuro de la enseñanza ya no se juega solo en los contenidos, sino también en las metodologías que adoptamos —como el aula invertida, el aprendizaje basado en proyectos, el pensamiento de diseño— y en las herramientas que decidimos incorporar para construir conocimiento. En esa elección relacional, se inscribe una nueva pedagogía: más situada, más flexible, más abierta a los desafíos del presente.