El santarroseño detenido sospechado de integrar una red de trata de personas con fines de explotación sexual que operaba en Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa, C.A.M., de 62 años, fue trasladado en las últimas horas a La Plata.
C.A.M. estuvo alojado hasta este jueves en los calabozos de la Brigada de Investigaciones y la Justicia dispuso su traslado a la capital de la provincia de Buenos Aires, donde se inició la causa.
El hombre está sospechado de integrar una banda que engañaba a las víctimas con trabajos como empleadas domésticas para captarlas y luego las obligaban a prostituirse. De acuerdo a la investigación premilimar, el santarroseño alquilaba tres departamentos sobre la calle Plumerillo entre Luro y Garay Vivas, donde se ejercía la prostitución.
De acuerdo con la denuncia, la banda contaba con integrantes que cumplían roles determinados: algunos reclutaban a mujeres adultas en situación de vulnerabilidad, mientras que otros se encargaban de someterlas a la prostitución en condiciones de explotación.
Una de las integrantes es Elizabeth Rodrigo (62 años), madre de la conocida vedette Ayelén Paleo, quien en 2011 supo protagonizar un escándalo que culminó con el matrimonio de Carmen Barbieri y Santiago Bal.
De acuerdo a lo que pudo saber Diario Textual, la mujer era la que tomaba las fotografías que luego se subian a internet para ofrecer los servicios.
La organización utilizaba, a través de páginas web, la misma mecánica de los prostíbulos que había hace 20 años en La Pampa: trasladaban mujeres de provincia en provincia cada 10 o 15 días.
La red operaba subiendo perfiles de chicas a páginas de escorts, en los que ofrecían servicios, que luego derivaban en contactos por Whatsapp.
La organización le daba a cada víctima un teléfono cuyo número era cambiado cada diez días para evitar rastreos. Además, debían pagar un book fotográfico valuado en 90.000 pesos, que luego era utilizado para publicar perfiles en los sitios donde las ofrecían.
Las mujeres, de acuerdo con lo establecido, eran obligadas a entregar el 90% de lo recaudado en cada encuentro y, en caso de atrasos, recibían amenazas de muerte.
También se determinó que eran trasladadas en micros de larga distancia cada 10 o 15 días para rotarlas entre distintos puntos del país.