La Policía de La Pampa celebró este sábado su 139° aniversario en el salón del Círculo de Suboficiales y Agentes, en una ceremonia que reunió a autoridades provinciales, integrantes de la plana mayor policial, representantes de los tres poderes del Estado y familiares del personal. El acto central fue encabezado por el ministro de Seguridad y Justicia, Horacio di Nápoli, y el jefe de Policía, Claudio Cano.
En su mensaje, el ministro subrayó la importancia del respeto como valor esencial en la tarea diaria de la fuerza. “El respeto no solo debe ser del policía hacia el ciudadano, sino también del ciudadano hacia el policía. Muchas veces nos encontramos con situaciones en las que se busca provocar una reacción negativa de parte de la institución, y es allí donde debemos responder con más respeto, porque detrás de cada uniforme hay personas con familias, sentimientos y una enorme vocación de servicio”, señaló.
Di Nápoli también se refirió a expresiones recientes de algunos legisladores provinciales que cuestionaron el accionar policial durante una movilización. “Decir que el Ministerio de Seguridad no garantiza la seguridad a los legisladores o a la ciudadanía es una falta de respeto a nuestra Policía. Contamos con una fuerza sumamente capacitada, reconocida por su profesionalismo, y no se puede poner en duda de manera irresponsable un trabajo que se planifica con seriedad y compromiso”, dijo.
De esa manera, salió al cruce, principalmente, de Celeste Rivas, la diputada provincial que hace unas dos semanas, mientras se desarrollaba una manifestación motorizada por el Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, dijo no sentirse protegida por el Ministerio de Seguridad y la Policía pampeana y llegó a sugerir la intervención de la Policía Federal. En rigor, lo que hubo en ese momento fue una suerte de malentendido a partir de las afirmaciones de un diputado, Hipólito Altolaguirre, de que policías habían tirado balas de goma a manifestantes para que no ingresaran a la Legislatura. “Poli” no lo ha dicho públicamente, pero a sus pares les ha comentado que quien “le hizo meter la pata” fue un funcionario de la propia Legislatura que le advirtió, erróneamente, de disturbios en las puertas de la Cámara de Diputados.