La cooperativa Corpico interrumpió el suministro de energía eléctrica al Frigorífico Pico en medio de una disputa por la facturación del servicio. De acuerdo con fuentes consultadas por Diario Textual, el conflicto se centra en la actualización de tres boletas cuyo monto ronda los 120 millones de pesos.
La medida no impacta, de lleno, en la actividad productiva de la empresa. La familia Lowenstein concentró la faena, desde hace menos de seis meses, en el Frigorífico Trenel, por lo que la planta piquense se encuentra fuera de operación.
El origen del conflicto se remonta a agosto del año pasado, cuando el Frigorífico Pico trasladó sus operaciones a Trenel y dejó sin funcionamiento las cámaras de frío de la sede local. Esa decisión generó una fuerte baja en el consumo eléctrico, que pasó de valores elevados a un nivel mínimo, limitado a tareas administrativas y de vigilancia.
Al advertir esa caída, Corpico interpretó que podría existir una falla en el medidor y avanzó con una refacturación, tomando como referencia consumos de períodos anteriores en los que la planta trabajaba a pleno, como la comparación entre enero de 2024 y enero de 2023. La empresa frigorífica rechazó ese criterio y se negó a abonar las facturas refacturadas, al sostener que el consumo reclamado no se corresponde con la actividad real, dado que la mayor parte de la maquinaria permanece inactiva.
Ante la falta de acuerdo y teniendo en cuenta que la planta no está operativa, el Frigorífico Pico no objetó el corte del servicio y la controversia fue trasladada al ámbito judicial.
La planta de Pico -ubicado en calles 24 y 27- se usa, como ciclo 2, es decir, de desposte de algunos cortes. El corte afecta a las instalaciones donde funcionan la administración, las cámaras de frío y el sector del personal de mantenimiento.
Igualmente, la situación económica de la empresa es compleja: la deuda total ascendería a unos 2.000 millones de pesos, según indicaron fuentes del sector.
Posible venta y versiones empresarias
En este contexto, comenzó a circular con fuerza una versión que indica que empresarios del Frigorífico Gorina estarían interesados en la compra de la planta piquense, aunque con una condición clave: iniciar la actividad desde cero con el personal.
Esto implicaría que el actual Frigorífico Pico debería afrontar el pago de los despidos de sus trabajadores.
Un sector en crisis en La Pampa
El caso del Frigorífico Pico se inscribe en una crisis generalizada del sector frigorífico en La Pampa, la principal industria de la provincia. La mayoría de las plantas atraviesa serias dificultades económicas por una combinación de factores: falta de stock ganadero tras años de sequía, aumento de costos -incluidas tarifas y el precio de la hacienda-, baja competitividad exportadora por un tipo de cambio desfavorable y las retenciones, además de una situación económica general que impacta tanto en la exportación como en el consumo interno.
Este escenario se tradujo en reducción de actividad, suspensiones y despidos en distintas plantas. El caso más grave es el del Frigorífico HV, de Guatraché, que ya desvinculó a varios empleados y entró en concurso de acreedores. Recientemente, un grupo chino se hizo cargo de la empresa y manifestó su intención de reactivarla en febrero.
En tanto, Carnes Pampeanas, de Santa Rosa, viene aplicando desde hace meses un esquema de suspensiones rotativas para enfrentar la caída de la actividad.

