La intendencia de Quemú Quemú se convirtió en la segunda localidad de La Pampa en otorgar un bono de fin de año a sus trabajadores municipales. Se trata de una suma no remunerativa de 200 mil pesos, que fue depositada el jueves 15, según confirmaron a Diario Textual fuentes de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
Con esta decisión, la gestión municipal se desmarcó del camino que eligió la mayoría de las intendencias pampeanas, que resolvieron no pagar refuerzos salariales y acompañar la política de austeridad impulsada por el Gobierno provincial.
“En rigor, no figura como bono de fin de año en el recibo. Está como suma no remunerativa… Pero es un bono”, dijo un empleado municipal de Quemú.
El intendente Francisco Tassone (UCR), al ser consultado por Diario Textual, prefirió no responder sobre la cantidad de empleados municipales alcanzados por el beneficio.
De este modo, solo dos de las 80 localidades pampeanas otorgaron hasta el momento un bono de fin de año. La primera fue Ceballos, gobernada por el también radical Juan Cruz Vega.
Tanto Quemú Quemú como Ceballos resolvieron avanzar con el pago del refuerzo salarial en un escenario marcado por el ajuste en las cuentas públicas y la decisión mayoritaria de los municipios de no desbordar el gasto.
En ese marco, varios intendentes -incluso dentro del radicalismo- advirtieron en conversaciones privadas que la medida los deja en una posición incómoda frente a sus comunidades y a los trabajadores municipales.
Según esos jefes comunales, la mayoría de las administraciones locales no cuenta con margen financiero para afrontar un bono, ni siquiera por montos menores, en un contexto de cuentas ajustadas y con la prioridad puesta en sostener el funcionamiento básico de los municipios.
El Gobierno pampeano, por su parte, tomó la delantera y resolvió no otorgar bono. De acuerdo con sus cálculos oficiales, un refuerzo de 400 mil pesos por empleado -el año pasado fue de 300 mil- implicaría un costo cercano a los 13 mil millones de pesos.

