En una columna de opinión de alto impacto publicada este domingo en el diario The New York Times, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó una dura crítica contra el gobierno de Donald Trump, a quien acusó de intentar revivir el neocolonialismo en América Latina tras la intervención militar en Venezuela.
Bajo el título “Este hemisferio nos pertenece a todos”, el mandatario brasileño sentó una posición de soberanía regional frente a la denominada “doctrina Donroe”, término con el que analistas y el propio Lula identifican una reedición de la Doctrina Monroe de 1823, orientada a consolidar la hegemonía estadounidense sobre el continente.
Crítica a la invasión y a la captura de Maduro
Lula calificó el bombardeo en territorio venezolano y la captura de Nicolás Maduro, ocurridos el pasado 3 de enero, como el capítulo más “lamentable” de la erosión del derecho internacional desde la Segunda Guerra Mundial.
“El uso de la fuerza jamás nos acercará a los objetivos de paz y seguridad”, sentenció el presidente brasileño, quien consideró “prácticas obsoletas” a la división del mundo en zonas de influencia.
Aunque evitó defender la gestión de Maduro, subrayó que “no es legítimo que otro Estado se arrogue el derecho de hacer justicia” y remarcó que el futuro de Venezuela debe quedar exclusivamente en manos de su pueblo.
También resaltó que se trata de la primera vez en 200 años que América del Sur sufre un ataque militar directo de Estados Unidos, al diferenciarlo de las intervenciones indirectas registradas en el pasado.
¿Qué es la Doctrina Monroe y su versión “Donroe”?
La Doctrina Monroe, formulada en 1823, establecía que cualquier intervención europea en América sería considerada un acto de agresión contra Estados Unidos, bajo el lema “América para los americanos”. La versión actual atribuida a Trump, según plantea Lula, sugiere un supuesto derecho de intervención directa para asegurar recursos y orden en función de los intereses de Washington.
Para el líder del Partido de los Trabajadores (PT), las acciones unilaterales de Estados Unidos desorganizan el comercio mundial, incrementan los flujos de refugiados y debilitan la lucha contra el crimen organizado al marginar a las instituciones multilaterales.
“No seremos sirvientes”
Lula fue enfático al declarar que Brasil no será “servil” a proyectos hegemónicos. En ese sentido, llamó a las grandes potencias a comprender que un mundo basado en la hostilidad permanente no es viable y que el liderazgo global no puede sostenerse únicamente en el miedo y la coerción.
El artículo se publica en un contexto de máxima tensión diplomática, pocos días después de que Brasil retirara su protección a la embajada argentina en Caracas, un gesto que confirma que el Palacio del Planalto busca posicionarse como contrapeso regional a la influencia de la Casa Blanca en el Cono Sur.


