La apertura de importaciones y el freno a las exportaciones dejaron a Granja Tres Arroyos, el mayor frigorífico avícola del país, al borde del colapso financiero. El dueño, Joaquín de Grazia, había expresado su apoyo a la política económica del gobierno de Javier Milei, ahora está por perder su planta y hay al menos 450 despidos en riesgo. Alarma por el fuerte impacto del posible cierre en Concepción del Uruguay.
Según fuentes del sector, la apertura de importaciones generó una creciente presencia de pollo proveniente de Brasil en supermercados y comercios de cercanía, con precios difíciles de equiparar para los productores locales. A ello se sumó el cierre del mercado europeo para la carne avícola argentina, a raíz de restricciones sanitarias vinculadas a un rebrote de gripe aviar, lo que afectó de manera directa el equilibrio financiero de un negocio donde las exportaciones resultan clave para compensar costos internos.
A fines del año pasado, la firma enfrentó problemas para abonar salarios, aunque la situación logró encauzarse en enero con la normalización de pagos. No obstante, el deterioro continuó profundizándose.
La empresa, propiedad del empresario Joaquín de Grazia, había respaldado públicamente el modelo económico del presidente Javier Milei y su reforma laboral. Sin embargo, el nuevo escenario de competencia externa, sumado a dificultades en el frente exportador, dejó a la compañía al borde del precipicio financiero.
En la ciudad donde está radicada la empresa, Concepción del Uruguay, de aproximadamente 80.000 habitantes, el eventual colapso del frigorífico que supo ser uno de los principales empleadores formales implicaría un fuerte impacto social y económico.


