El Gobierno pampeano encendió las alertas ante la posibilidad de que el Congreso modifique la Ley de Glaciares. El senador nacional Daniel Bensusán expresó su preocupación frente a la chance de que el próximo jueves se avance con cambios en la normativa y advirtió que cualquier flexibilización en la protección de esos ecosistemas tendrá consecuencias directas y negativas para la provincia.
“Este proyecto puede traer consecuencias catastróficas para el ambiente y el desarrollo productivo regional. En especial para La Pampa”, afirmó.
El legislador sostuvo que las inversiones que fortalezcan las economías regionales “son bienvenidas”, pero planteó que “no deben realizarse a costa de la destrucción” de nuestros recursos naturales. En ese marco, dijo que la actividad minera no debe transformarse en “una condena a muerte para las riquezas de nuestro suelo” ni perjudicar al conjunto de los argentinos.
Bensusán señaló que la discusión puede parecer lejana, pero aclaró que para La Pampa no lo es. Explicó que los glaciares y los ambientes periglaciares constituyen la fuente de los ríos Atuel y Colorado, cursos interjurisdiccionales que resultan vitales para el desarrollo productivo, el consumo humano y el equilibrio ambiental pampeano.
Remarcó que, aunque la provincia no posee glaciares en su territorio, depende de manera directa de esos reservorios de agua. “Cada decisión que se toma aguas arriba impacta aguas abajo. Y nuestra provincia ya tiene una larga historia de perjuicios por decisiones unilaterales, especialmente de Mendoza, que luego derivan en conflictos y judicializaciones”, expresó.

También advirtió que delegar en las provincias la potestad de definir qué glaciares o ambientes periglaciares deben protegerse y cuáles no “debilita el carácter federal de la normativa ambiental” y coloca a distritos como La Pampa en una situación de extrema vulnerabilidad.
“El agua no reconoce límites políticos. Necesitamos reglas claras, criterios científicos y una mirada nacional que garantice la protección de un recurso estratégico para todos”, afirmó.
Finalmente, el senador aclaró que La Pampa no rechaza la actividad minera en sí misma, sino los efectos que una eventual modificación de la ley podría generar sobre ríos interjurisdiccionales que también le pertenecen, por lo que consideró que la actividad “debe estar claramente regulada”.
“Como representante de La Pampa en este Senado no puedo permitir ni acompañar semejante boicot a nuestra provincia y a nuestra patria. No voy a ser cómplice del desmantelamiento ambiental”, concluyó.


