Irán designó al general de brigada Ahmad Vahidi como el nuevo comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un movimiento que posiciona al frente de la fuerza a un militar que se encuentra «prófugo de la Justicia argentina» por su rol en el atentado terrorista a la AMIA de 1994.
El nombramiento, informado por la agencia iraní Mehr, se produce en un contexto de acefalía forzada tras la muerte del anterior jefe, el general Mohamad Pakpur, quien falleció durante los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Vahidi, quien ya ocupó cargos de relevancia en el pasado, es uno de los principales acusados por la voladura de la mutual judía en Buenos Aires y cuenta con pedidos de captura internacional vigentes.
La reestructuración del mando militar surge como respuesta inmediata a la pérdida de las máximas figuras del poder en Teherán
Además de confirmarse el fallecimiento de su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, el régimen ratificó que en las incursiones aéreas murieron el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general de división Abdorrahim Musaví; el ministro de Defensa, el general de brigada Aziz Nasirzadeh; y el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani. __IP__
En este escenario de crisis institucional, la designación de Vahidi reafirma la línea dura del organismo castrense, a pesar de las alertas rojas que pesan sobre su figura por delitos de terrorismo internacional.
Desde noviembre de 2007, Vahidi integra la base de datos de Interpol por una alerta roja activa que lo acusa de “homicidio calificado, doblemente agravado (por odio racial o religioso y por ser un medio idóneo para causar un peligro común) en perjuicio de 85 víctimas fatales, en concurso ideal con lesiones leves y graves calificadas, reiteradas y daños múltiples agravados por odio racial o religioso”. Estas acusaciones surgen especialmente por su presunta participación intelectual en el atentado a la AMIA en Buenos Aires, que dejó un saldo de 85 muertos en 1994.
El fiscal Alberto Nisman lo había identificado como uno de los principales responsables de la planificación del ataque. De acuerdo a la investigación judicial, Vahidi, por entonces comandante de la Fuerza Quds, participó en la reunión en la que se resolvió concretar el atentado y delegar la ejecución en Hezbollah del Líbano.
Estados Unidos también exige su captura y lo colocó en su lista negra en 2010. En 2019, la Unidad de Información Financiera de Argentina y el fiscal Sebastián Basso solicitaron que Vahidi y otros seis imputados en la causa AMIA fueran incluidos en el registro argentino de terroristas. La UIF ya había determinado que Vahidi y Moshen Rezai lideraron los análisis sobre la propuesta de atentar en Argentina en el seno de la inteligencia iraní.
En 2021, Vahidi asumió el Ministerio del Interior de Irán, cargo que ocupaba cuando el gobierno argentino requirió su detención durante una visita oficial a Pakistán y Sri Lanka. La Cancillería argentina señaló entonces que integraba una comitiva iraní en el exterior. Interpol emitió en ese marco una Circular Roja, y Argentina solicitó cooperación internacional para su arresto conforme a los tratados vigentes.
A lo largo de su carrera, Vahidi ha ocupado cargos de alto rango: en 2009 fue ministro de Defensa durante la presidencia de Mahmoud Ahmadinejad, pese a su situación judicial internacional. Ese respaldo interno consolidó su prestigio dentro de la teocracia iraní. También ocupaba ese puesto cuando, en 2013, Argentina e Irán firmaron el Memorándum para intentar avanzar en la causa AMIA bajo el gobierno de Cristina Kirchner.
Luego de la muerte del fiscal Nisman en 2015, las nuevas autoridades judiciales y la Unidad de Información Financiera mantuvieron la presión sobre los acusados internacionales.

