El exfuncionario del peronismo y ahora reconvertido en militante libertario, Miguel Solé, salió a recordarle al presidente Javier Milei y al diputado nacional Adrián Ravier que la baja de impuestos a empresas ya la impulsó hace tres décadas desde su oficina de Casa Rosada. Puso como ejemplo su trabajo para que se pusiera en marcha la Zona Franca de General Pico hace 27 años.
“En la Zona Franca de Pico no se cobran aportes patronales (los paga el Estado provincial) y se puede vender en el mercado nacional (originalmente fue la única)”, escribió en X. “Por suerte, de esa parte me ocupé yo hace unos años. Bajar impuestos a quien produce es el camino”, agregó, y “arrobó” a las cuentas de Milei y Ravier.
Solé se desempeñó en los ’90 como secretario de Control Estratégico de la Jefatura de Gabinete, cuando el jefe de Gabinete era Jorge Rodríguez.
Solé, quien suele jactarse de haber sido el verdadero jefe o estratega de la llamada “Banda de los Pampeanos”, el grupo de funcionarios oriundos de La Pampa con alto perfil en Casa Rosada y en los pasillos del Congreso durante la década del gobierno de Carlos Menem, volvió así a reivindicar su participación en el diseño de políticas vinculadas a la promoción industrial.
La historia de la Zona Franca de General Pico comenzó en 1994, cuando fue creada oficialmente. Luego, el 6 de noviembre de 1998, se firmó un convenio por 30 años entre el Gobierno provincial y la empresa Servicios y Tecnologías Aeroportuarios SA (controlada por Aeropuertos Argentina 2000), que al mismo tiempo administra el Aeropuerto Internacional de Cargas de General Pico, otra pata fundamental de la estrategia para desarrollar el potencial productivo regional.
Finalmente se puso en marcha en 1999, en un marco de gran expectativa por parte de la comunidad, que había sido golpeada por el desempleo generado por la desestructuración de la industria metalmecánica, la reducción de personal derivada de la privatización de los servicios públicos y los fenómenos climáticos que afectaron la producción agropecuaria.
Los beneficios impositivos, aduaneros y de contribución social que posee la Zona Franca, combinados con las virtudes de la ciudad de General Pico y de la provincia de La Pampa, hacen que este enclave se convierta en un atractivo polo industrial y de servicios para el sector.
Según se informó recientemente, la Zona Franca de General Pico finalizó 2025 con resultados positivos, en medio de un contexto económico nacional adverso, marcado por caída del consumo, apertura importadora y recesión industrial.
Los rubros predominantes son petróleo y minería, maquinaria vial, ferretería y textil.
La zona pudo mantener su actividad gracias a la coordinación entre el Gobierno provincial y las empresas radicadas. Actualmente cuenta con 25 usuarios directos y 41 indirectos, emplea a 560 personas —un leve aumento respecto de 2024— y registró hasta noviembre 934 operaciones por más de 65 millones de dólares.
El almacenamiento de mercaderías ganó protagonismo frente a nuevas radicaciones, mientras cuatro firmas amplían instalaciones y otras cuatro evalúan instalarse.

