La crisis en la industria del calzado golpea de lleno a la histórica marca Topper. Trabajadores de la única planta de producción de la empresa en Argentina, ubicada en Tucumán, alertaron que la situación es “crítica”, tras la pérdida de 150 puestos de trabajo en los últimos dos años y una fuerte reducción de la actividad.
Daniel Gordillo, trabajador de la fábrica y delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), describió un escenario cada vez más complejo para quienes aún conservan su empleo. “La situación en la fábrica de Topper es crítica”, afirmó en diálogo con El Destape Radio.
Según explicó, la crisis se profundizó en el último tiempo y derivó en un acuerdo con la empresa para reducir la jornada laboral con el objetivo de evitar nuevos despidos. “En junio del año pasado se llegó a un acuerdo de reducción de jornada laboral por lo cual trabajamos hasta los días viernes a la mañana y ya no se trabaja viernes por la tarde ni sábado por la mañana”, detalló.
El delegado señaló que ese entendimiento tuvo un fuerte impacto en los ingresos de los trabajadores. “Ese acuerdo fue para no seguir despidiendo gente”, explicó, aunque aclaró que implicó resignar parte importante del salario. “Dejamos de percibir dos días, unas 15 horas de sueldo por quincena, con un agravante bastante serio para el bolsillo de los trabajadores de alrededor de 150 mil a 200 mil pesos dependiendo de la categoría”, sostuvo.
La pérdida salarial se siente cada vez más en un contexto inflacionario. “Venimos perdiendo 200 mil pesos por quincena y no hay bolsillo que aguante”, advirtió Gordillo, quien agregó que “la gran mayoría está cobrando alrededor de 700 mil pesos con paritarias a la baja”.
Desde la empresa atribuyen la crisis a la caída de las ventas y al impacto de las importaciones sobre la producción local. “Topper continúa aduciendo la baja estrepitosa de las ventas y el impacto negativo de la apertura de las importaciones y toda la política del gobierno que impacta sobre la industria en general”, señaló el delegado.
El panorama productivo también se redujo de forma drástica. “La empresa tiene una postura clara de que tiene programas productivos tan solo para trabajar hasta el día jueves a la tarde y viernes a la mañana”, explicó.
La fábrica —que produce calzado e indumentaria de la marca— es la única planta de Topper en el país. Por eso, los trabajadores advierten que el cierre tendría consecuencias directas sobre la presencia de la marca en el mercado argentino. “Esta es la única planta de producción de Topper en Argentina. Si la planta cierra, la marca podría desaparecer”, alertó Gordillo.

