La crisis económica empuja a cada vez más personas a manejar para aplicaciones de transporte en todo el país. Desde trabajadores formales hasta jubilados, el fenómeno se expandió con fuerza en el último año y ya genera preocupación por la sobreoferta, los bajos ingresos y la falta de regulación.
Así lo advirtió a Radio Textual Pablo León, presidente de la Agrupación de Choferes de Aplicaciones Unidos de la República Argentina, quien aseguró que “hay una explosión de gente que se está subiendo al auto para generar ingresos”.
Más choferes por necesidad
Según estimaciones del sector, en el último año se sumaron alrededor de 100 mil nuevos conductores a nivel nacional, con un crecimiento particularmente fuerte en los últimos meses.
“Es impresionante la cantidad de gente que está ingresando. Lo vemos en la calle y en los grupos todos los días”, explicó.
En total, calculan que actualmente hay entre 500 mil y 600 mil choferes activos en el país, aunque no existen cifras oficiales porque las aplicaciones no brindan esos datos.
El perfil de quienes se vuelcan a la actividad es cada vez más amplio: incluye trabajadores registrados que buscan un ingreso extra, profesionales de distintas áreas —como docentes, policías, personal de salud y abogados— y también jubilados.
“Hay gente grande que no llega a fin de mes y se ve obligada a manejar muchas horas para sumar algo más”, señaló.
Ingresos bajos y altos costos
En términos económicos, los números muestran una rentabilidad ajustada. Según detalló León, la facturación ronda entre 10 mil y 12 mil pesos por hora, pero los costos operativos absorben entre el 50% y el 60% de ese ingreso.
“El combustible representa cerca del 30%, pero hay muchos otros gastos. Hoy el costo operativo está en unos 500 pesos por kilómetro y el punto de equilibrio debería estar cerca de 970 pesos”, explicó.
Sin embargo, las tarifas que fijan las aplicaciones suelen ubicarse por debajo de ese nivel, lo que deja a muchos conductores trabajando prácticamente sin margen de ganancia.
A esto se suma que los valores no se actualizan: “Estamos facturando lo mismo que hace un año, pero con todos los costos mucho más altos”.
Sin reglas claras
Uno de los principales reclamos del sector es la falta de regulación. Según indicaron, los requisitos para ingresar a las plataformas son mínimos —en algunos casos se aceptan vehículos desde 2002— lo que facilita el ingreso masivo de nuevos choferes.
“Hay un descontrol. En una actividad con más de medio millón de personas no puede quedar todo librado a lo que decidan las empresas”, sostuvo.
También cuestionó el sistema de tarifas, que depende de algoritmos que determinan cuánto se paga en función del comportamiento del conductor. “No hay un precio fijo, todo lo define la aplicación según lo que cree que vas a aceptar”, explicó.
Condiciones laborales precarias
El esquema actual, advirtió León, traslada casi todos los costos y riesgos al trabajador: mantenimiento del vehículo, combustible, seguros, enfermedad o días sin actividad.
“No tenemos obra social, ART ni vacaciones. Si el auto se rompe o no trabajás, es problema tuyo”, resumió.
En ese contexto, consideró que la reciente reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional podría agravar la situación. “Lo que hace es legalizar la precariedad que ya tenemos”, afirmó.
Reclamo de regulación
Frente a este escenario, el sector pide avanzar en un marco regulatorio que ordene la actividad, establezca requisitos más estrictos y garantice mejores condiciones laborales.
“Necesitamos reglas claras. Que nos convoquen a una mesa de diálogo y podamos participar en la discusión”, reclamó.
Mientras tanto, la actividad sigue creciendo al ritmo de la crisis, con más trabajadores que encuentran en las aplicaciones una salida inmediata, aunque cada vez más precaria.


