Trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) continúan bajo el estado de alerta ante la posibilidad de una nueva ola de despidos que, según advierten, podría afectar seriamente el funcionamiento del organismo en todo el país. Silvina Romano, trabajadora del área de sistemas del SMN y delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en diálogo con Radio Textual aseguró que el ajuste “es inminente” y que incluso podría implicar la desvinculación de alrededor de 150 empleados sobre una planta total de 787.
“Nos dicen que van a tratar de que sea lo mínimo, pero ese ‘mínimo’ es muy grande. Hoy ya tenemos pocos trabajadores y esto pone en riesgo la operatividad del servicio”, sostuvo.
Uno de los sectores más comprometidos sería el de observadores meteorológicos, clave para la recolección de datos en las estaciones distribuidas a lo largo del país. Según explicó Romano, actualmente hay unos 400 trabajadores en esa área, cuando se necesitarían al menos 625 para garantizar un funcionamiento adecuado. Con los recortes proyectados, ese número podría caer a 200.
“Esto es un cierre encubierto. Sin observadores no hay datos, y sin datos no se pueden elaborar pronósticos ni alertas confiables”, advirtió.
La trabajadora cuestionó además el argumento oficial de una supuesta “modernización” del organismo. “Modernizar implica inversión y tecnología, no despidos. Sin recursos ni personal, no hay modernización posible”, afirmó.
Romano también señaló que la situación laboral dentro del SMN es precaria, con una gran parte del personal contratado de forma temporal. “Nuestros contratos vencen el 31 de diciembre y pueden ser dados de baja en cualquier momento sin costo para el Estado”, explicó. En ese marco, recordó que en 2024 ya hubo despidos sin indemnización y una fuerte presión que derivó en renuncias y jubilaciones anticipadas.
En cuanto al impacto sobre la población, advirtió que el ajuste podría traducirse en un deterioro del sistema de alertas tempranas, afectando áreas sensibles como la aviación, la producción agropecuaria y la prevención de desastres.
“Un sistema de alertas no puede sostenerse sin datos. Si se cierran estaciones meteorológicas, se pierde el monitoreo de regiones enteras y se generan ‘vacíos’ de información que impiden analizar el pasado y prever el futuro”, explicó.
En ese sentido, remarcó la importancia del organismo en el contexto del cambio climático y la gestión de riesgos, como sequías e incendios. “Toda esa información no es solo para el público: también se utiliza para que el Estado tome decisiones. Si eso falla, las consecuencias pueden ser graves”, indicó.
Finalmente, Romano alertó que ya se anticipó el posible cierre de estaciones meteorológicas en distintas zonas del país, lo que profundizaría el deterioro del servicio.
“Se está desmantelando un organismo con más de 150 años de historia, que cumple un rol clave en la protección de la población”, concluyó.

